martes, 18 de septiembre de 2018

El Titulo Juridico De La Demanda de La Haya




                  En la antesala de La Haya, Chile y Bolivia esperan el veredicto. Chile ya tiene veteranía por la demanda peruana del 2014. El salón rectangular “de la justicia” con vitrales de Douglas Strachan y pinturas de Albert Bernard, es la “santa sede” del palacio neo renacentista que desde 1943 alberga a la Corte Internacional de La Haya. La sala es enorme y el ambiente es borrascoso. Los delegados bolivianos, hacen unos días sagaz e  inesperadamente, acaban de activar la lumbre al introducir una contrademanda de Bolivia en relación a la causa del “Silala” instalada inicialmente por Chile. La respuesta de un sobresaltado Chile fue inmediata “La contra demanda boliviana es un guiño electoral” (Pauta – Santiago 31 de Agosto del 2018) “Bolivia lo que ha hecho es colocar la vara muy alta”. (Roberto Ampuero – Radio Duna  - 14 Septiembre - 2018). Se detectaron súbitas fallas en el “nuevo software” y hay mil camiones bolivianos varados en la frontera.

La legación chilena es frondosa y tiene sus bemoles. La componen varios agentes todos muy conocedores del “asunto marítimo boliviano”. Poco antes de que el tribunal anunciara la fecha de la sentencia se adjuntó Alfonso Silva Navarro. El nombramiento de Silva (embajador de Chile en Washington) en La Haya ha desatado un alboroto en la prensa especializada. Debió registrarse en la corte como abogado. En Marzo del 2018 súbitamente dejó de ser abogado y su "status" paso a ser “egresado” (Nuevo Poder – Santiago - 4 Abril 2018) La universidad de Chile informó posteriormente que Silva tampoco era licenciado, que no tenía grado académico alguno y que la única licencia real que podía demostrar, era la de enseñanza media. (Héctor Cossío - El Mostrador - Santiago 6 de Agosto del 2018). 
En todas partes de cuecen habas. Fuertemente vinculado con el gobierno de Pinochet, ha expresado su profunda simpatía con el “Old Party” republicano. Su designación expresó un golpe de timón de tinte ideológico ultra conservador de la misión chilena en estos días. 
Horas antes del fallo, todavía el “lobby” del lado chileno es intenso. Desde que el ingles Lord Thomas Cochare fuera en  el primer comandante en jefe de las marina chilena en 1818 britanicos y chilenos han mantenido una alianza que incluyó la franca participación inglesa en la guerra del pacifico contra Bolivia y Perú y la vergonzosa cooperación de Chile durante la guerra de las Malvinas entre otros desatinos. Escoltan a Gran Bretaña, las diplomacias de los EEUU, Canada, Australia, India, Jamaica, Israel y Nueva Zelanda entre otros, que conforman un bloque pro chileno de larga data y objetivos bien definidos. Estas metas incluyen la indiscreta cooperación de los Estados Unidos en la fragmentación de los bloques regiones UNASUR, ALBA, así como su encubierta participación en la política interna con el fin de debilitar la estabilidad del gobierno boliviano que fue uno de los factores mas importantes que le ha permitido a Bolivia llegar hasta donde ha llegado. 

Han sido reveladoras, en agosto, las recientes maniobras chilenas en la zona norte “Estrella Austral” que con soporte estadounidense se ejecutaron en días pasados en la frontera común con el objetivo de “demostrar la capacidad de disuasión que tienen las FF.AA., para defender la soberanía e integridad territorial de Chile.” (La Tercera 24 de Agosto 2018), la indiscreta militarización del norte argentino en cuyos operativos se escucha hablar en ingles (News Magazine - Buenos Aires - Agosto 2018) y la anexión como “caballo de Troya” de Colombia en calidad de socio “global” de la OTAN acogiéndose a la doctrina que el internacionalista Andrew Korybko denomina como “guerra híbrida” o “conflicto etnocultural” en el que juegan además un papel trascendental el litio peruano y boliviano y donde la función de las redes sociales es estratégica.

La misión boliviana en los países bajos es reducida pero esta llena de brillantes funcionarios a la cabeza del ex presidente Eduardo Rodríguez Veltze. Acompañan a Bolivia, aunque todavía de manera precaria, Perú, (el gabinete binacional acaba de concluir en Tarija) Argentina, Brasil y Paraguay. Alemania que intenta aun relacionarse impulsivamente en la industria del litio. Rusia y China cuya prioridad geopolítica es el tren bioceánico, Suiza, Francia y  España. Se suma el patrocinio discreto pero categórico de Irán, apoyos a los que se agregan Japón (donde Bolivia no tiene embajador hacen años) y Corea del sur. El apego político de Cuba, Venezuela y Nicaragua es marginal.  En pocas palabras, Santiago tendrá que negociar no solo con Bolivia también con los intereses de  este bloque de naciones cercanas a Bolivia, pero esta vez bajo el inexcusable amparo ético y procesal del máximo tribunal de las Naciones Unidas. 
Para los ciudadanos de este país, a partir del 1 de Octubre del 2018, con la gracia de Dios, la “cuestión boliviana” quedara zanjada y dejara de ser un anhelo para convertirse en un derecho. Bolivia llega a la sentencia sin el soporte de los EE.UU.  Los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia boliviano solicitaron recientemente el respaldo estadounidense al encargado de Negocios de Estados Unidos, Bruce Williamson (Correo del Sur – 13 de Septiembre - 2018). La simpatía de Washington con el asunto marítimo boliviano ha decaído sustancialmente con la administración Trump . "Ningún comité (Corte) de naciones extranjeras nos dirá cómo gobernarnos y defender nuestra libertad y democracia” (John Bolton – Washington - 10 de Septiembre del 2018) y el papel del Papado y de la iglesia católica al que le asignamos un rol de influencia fundamental en Bolivia, se ha contraído enormemente al encontrarse la curia chilena en la bancarrota moral. 34 obispos chilenos han renunciado frente al Papa en Roma en Mayo del 2018.                  
Bolivia se ha dirigido a La Haya con el expreso propósito de obligar a negociar formalmente a Chile a alcanzar un acuerdo en un tiempo prudencial que le otorgue salida soberana al Océano Pacífico. Obligación previa y libremente ofrecida por Santiago, que Chile ha incumplido numerosa e informalmente en el pasado.


Las opciones de la sentencia del primer día de Octubre del 2018 en La Haya se pueden resumir en tres. La primera, que la corte resuelva que Chile tiene la obligación de negociar con Bolivia una salida soberana al Océano Pacífico conminándolo  en un tiempo perentorio a restituir en la práctica, aunque sea parcialmente (antes de la sangrienta conquista) lo que fue territorio boliviano. El fallo le entregaría el titulo jurídico a Bolivia de (haber sido una) víctima de un despojo violento del territorio que anteriormente fue suyo, abriendo la puerta a futuros resarcimientos e indemnizaciones. Chile pasaría a ser de un “estado respetuoso del derecho internacional que es el medio principal a través del cual es posible limitar la imposición de la fuerza en el manejo de las relaciones entre los Estados” (Manual del ministerio de relaciones exteriores de Chile) a ser un villano memorable, responsable de una conducta bélica desproporcionada que data de hacen mas de cien años. 
Nadie duda que el dictamen dejaría la puerta entreabierta para las futuras reivindicaciones bolivianas en el arco del rio Loa y del rio Caquena tan postergadas actualmente. Por eso la gran incomodidad de Santiago con la contra demanda boliviana por el Silala. 

En la segunda opción, la Corte se circunscribiría a sentenciar que Chile debe disponerse a negociar el asunto con Bolivia (aunque no sea una “obligación perentoria” y probablemente sin “soberanía territorial”) con un limite de tiempo y en un lugar definido por las partes. Esta variedad endilgaría a Chile el papel de un mal negociador, porque siempre buscó una transacción de acuerdo a los rancios intereses de sus cúpulas y nunca “el interés hemisférico ni el respeto por el derecho de los pueblos” (Resolución ASG/RES 426 – OEA – 31 Octubre 1979) faena que ha ejercido oficiosamente con Bolivia por mas de un siglo y que nunca reconoció como  evidente.

Y la ultima alternativa pasaría si la corte negare a Bolivia toda clase de titulo jurídico en el asunto, admitiendo no estar dispuesta a tomar ninguna resolución. El fallo en esta ultima eventualidad implicaría que el máximo foro de las Naciones Unidas hubiera tramitado una demanda sin fundamento, ni razón jurídica, que fue gestionada y solventada en medio de un ruido procesal internacional innecesario. Eventualidad que quebraría profundamente el verdadero sentido de la existencia de si misma.

Hay que recordar que mediante la sentencia del 24 de Septiembre del 2015 por 14 votos a favor y dos en contra, la misma corte aceptó pronunciarse sobre el asunto al desestimar la excepción preliminar chilena que le exigía no tener competencia. Esta sentencia del 2015 ha revelado en el ambiente diplomático dos certezas fundamentales: La primera que existe un problema territorial pendiente que el tratado de 1904 no resolvió definitivamente, y que las negociaciones resultantes de la sentencia, estarían exclusivamente destinadas a otorgar a Bolivia un acceso soberano al Océano Pacifico. La corte ha fallado antes en la obligación de negociar siempre y cuando el acuerdo beneficie a ambas partes y en ningún caso el tribunal se pronunciará sobre el resultado de dicha negociación.

La demanda boliviana ha adquirido, para sorpresa de Chile y del mundo entero, una estructura precisa, enmarcada al derecho internacional y fácilmente comprensible  para  todos los estados miembros de las Naciones Unidas. Ese temperamento es lo que le adjudica una naturaleza única, de transcendencia histórica  y fundamental para la memoria nacional. El primero de Octubre del 2018, Bolivia habrá modificado para siempre su camino. Es bueno que las naciones del mundo perciban que para los bolivianos ese cambio de dirección nos ha costado mas de un siglo de sangre, sudor y lagrimas y que el resultado, cualquiera que sea, será un bálsamo para nuestro destino.

El Diario 21 y 22 de Septiembre 2018