jueves, 19 de noviembre de 2015

Los Tratados que Chile Nunca Cumplió



Los asuntos entre Bolivia, Perú y Chile concluida la guerra del pacífico nunca quedaron zanjados.  La paz definitiva, fruto de un acuerdo amigable y  honesto aun esta pendiente. Desde que el acorazado “Blanco Encalada”  al mando del Coronel Sotomayor disparara sus cañones en la bahía de Antofagasta Bolivia el 14 de Febrero de 1879, hasta hoy, Bolivia nunca terminó de buscar una solución a su encierro marítimo.

Intentó, pretendió y facilitó numerosas gestiones con Chile de diversa índole y de carácter a lo largo de mas de un siglo. Y el estado chileno; impulsado por sus propios intereses, consciente o instintivamente por mas de cien años, ha tratado de esquivar y de obstaculizar cualquier acuerdo al que previamente arribaron ambas naciones de manera previa y conveniente. 

Las muestra mas evidentes del incumplimiento de Chile se ven reflejada en los acuerdos firmados desde el 3 de Abril de 1884 que cesaron el conflicto entre Bolivia y Chile en la Guerra del Pacífico hasta el protocolo complementario del 30 de abril de 1896.

Estos acuerdos, olvidados por la historia y el bullicio de la política cotidiana fueron sustituidos por el tenor del tratado de 1904 concebido, impuesto y firmado en Santiago  luego de 20 años de manipulación, traición y asfixia comercial, y que fue promovido por la oligarquía chilena en complicidad con la ultra derecha boliviana buscando siempre en el caso boliviano, sus propios beneficios por encima de los intereses de la patria.

El generalísimo Narciso Campero Leyes, héroe de la batalla del “Alto de la Alianza”, mano derecha del alcohólico y analfabeto Mariano Melgarejo,  oficial de rango en la campaña francesa de Argelia al mando del duque de Aumale, y presidente provisional de Bolivia por voluntad de una “asamblea de notables” en enero de 1880, defendió hasta donde le fue posible la idea de mantener a cualquier costo a Bolivia en la guerra.   
Este imaginario colectivo se mantuvo presente (tal vez erróneamente) en toda Bolivia por muchos años, debido a la confianza nacional en el desatendido potencial bélico de nuestro aliado, el Peru.

Alentado por las promesas del veleidoso ministro norteamericano en Lima, general Stephan Hurlbut, quien deseaba -  impulsado por sus propios intereses - un arreglo entre Chile y Bolivia con el fin de instalar una base naval  norteamericana en Chimbote (territorio peruano) y animado en La Paz por el grupo belicista de su propio entorno y por las infladas ilusiones de los generales peruanos Cáceres y Montero, de que “bastaba la guarnición de Arequipa, las montoneras y un contingente de 4.000 bolivianos para barrer con los chilenos”, ordenó una vez instalado en el palacio de gobierno, mediante un empréstito “para la defensa nacional” de medio  millón de pesos de la época, continuar los preparativos bélicos para mantener a Bolivia en medio de la guerra.

Luego del trauma de la derrota y frente a los enormes problemas que tenía la república e incitados por la irreemplazable necesidad de reorganizar el país, el 25 de Mayo de 1880 fue convocada una “Convención Nacional” en la ciudad de La Paz, con objeto de ser ratificado como presidente constitucional. La convención dispuso el tratamiento de varias leyes financieras; se decretaron impuestos sobre sucesiones hereditarias, disposiciones sobre la organización de la minería, de municipalidades, y finalmente organizaron el esquema diplomático de Bolivia que debía tratar la cuestión de la guerra con Chile. Las conclusiones sostuvieron que “hasta donde les fue posible se velaría la defensa de la integridad territorial ante cualquier intento de nuevos despojos”

Dos altos dignatarios de esa asamblea fueron designados como embajadores plenipotenciarios Belisario Salinas y Belisario Boeto para que viajaran a Santiago en una misión de alto nivel, con el objeto de que “mientras llegue la oportunidad un tratado definitivo de paz” con Chile, se negociara un “pacto de tregua”

A pesar de eso, el propio Campero en un arranque difícil de descifrar, resolvió en persona partir desde La Paz, con los 4.000 hombres que le fueron solicitados y un fuerte parque de artillería a auxiliar a Arequipa. No llegó a recorrer 20 kilómetros cuando llegó a sus oídos que el ejército chileno había tomado la ciudad de Arequipa el 29 de Octubre de 1883 sin disparar un cartucho.  La decisión de no presentar resistencia al invasor, en teoría, no fue de la ciudad de Arequipa, sino del mando político-militar, encabezado por el Presidente peruano Lizardo Montero el 16 de mayo de 1882. En esa ocasión, se trazó un plan de retirada a Puno para unir allí las fuerzas de los países aliados y resistir juntas al invasor.

Simultáneamente en Santiago, el presidente Domingo Santa Maria, conocedor de la fuerza de tareas boliviana y fiel a la naturaleza impetuosa de la diplomacia chilena, resolvió “devolverle la mano”. Ordeno a su ministro de guerra Rafael Sotomayor que mientras el recibiría en La Moneda a los diplomáticos bolivianos, dispusiera que su comandante en jefe Patricio Lynch, preparara una expedición de 15.000 hombres, que partiendo de Arequipa al mando del coronel Velásquez  se acantonaran en Puno y desde allá invadieran Bolivia hasta ocupar la Paz. La orden de La Moneda incluyó se “filtrara” la información cablegráfica para que esta estuviese disponible para las cancillerías peruana y boliviana mientras las conversaciones seguían apaciblemente en Santiago.

Campero muy contrariado, ya de vuelta, declaraba la ley marcial en Bolivia. Santa María ordenó en Chile deshacer la expedición, que ya no tenía objeto y en La Paz, esta orden produjo una sensación de alivio general. El espíritu bélico de 1879, ya desmoronado en Tacna, agonizaba sin remedio hacia la fecha de la tregua.

En medio de este ambiente tan poco apropiado, y a propósito, Chile discutió con los plenipotenciarios bolivianos las condiciones de tregua. Insistió en “el gobierno” de Antofagasta, se acordó una amplia libertad de tráfico hacia el Pacífico y la promesa formal de un tratado de paz para mejores días. Los plenipotenciarios aceptaron la totalidad de lo ofrecido, arrinconados por las circunstancias .

El 3 de abril, los señores Salinas y Boeto expresaron en carta al General Narciso Campero: 
"Fuimos invitados a una nueva conferencia con el Presidente de la República y el Ministro de Relaciones Exteriores, para examinar un proyecto de protocolo final. Se nos ha dado plazo hasta mañana para aceptarlo o rechazarlo. No cabe duda que la invasión a Bolivia se ha hecho inminente. Nuestros medios de defensa serían demasiado deficientes para contrarrestar el ataque de un ejército numeroso, aguerrido, bien armado y mejor preparado. Las calamidades de una guerra, los estragos de una ocupación violenta de nuestras ciudades y aldeas y la vergüenza de una posible derrota se han presentado a nuestras conciencias de una manera abrumadora y en situación de poder alejar estos peligros hemos resuelto suscribir la tregua... ".


Pacto de Tregua



 Mientras llega la oportunidad de celebrar un tratado definitivo de paz entre las repúblicas de Chile y de Bolivia, ambos países, debidamente representados, el primero por el señor ministro de Relaciones Exteriores Aniceto Vergara Albano, y el segundo por los señores Belisario Salinas y Belisario Boeto, han convenido en ajustar un pacto de tregua, en conformidad a las bases siguientes:

1º Las repúblicas de Chile y Bolivia celebran una tregua indefinida, y en consecuencia, declaran terminado el estado de guerra,
  
2º La república de Chile, durante la vigencia de esta tregua, continuará gobernado con sujeción al régimen político y administrativo que establece la ley chilena los territorios comprendidos desde el paralelo 23 hasta la desembocadura del río Loa en el Pacifico, (continúan largas descripciones de limites) En caso de suscitarse dificultades, ambas partes nombrarán a una comisión de ingenieros que fije el límite que quedará trazado con sujeción a los puntos aquí determinados.  (como administración temporal , en calidad de prenda pretoria, figura que nunca se cumplió)
                                                                                                                                                         
4° Si no se arribare a un acuerdo entre el gobierno de Bolivia y los interesados, respecto al monto de la indemnización de los perjuicios y de la forma de pago, se someterán los puntos en disidencia al peritaje de una comisión, compuesta de un miembro nombrado por parte de Chile, otro por la de Bolivia y de un tercero que se nombrará en Chile de común acuerdo, de entre los representantes neutrales acreditados en ese país. Esta designación se hará a la posible brevedad. (acápite que nunca se cumplió)

7° Los actos de autoridades subalternas de uno y otro país que tiendan a alterar la situación creada por el presente acto de tregua, especialmente en lo que se refiere a los límites que Chile continua ocupando (no considerados en su propia soberanía) serán reprimidos o castigados por los gobiernos respectivos, procediendo de oficio o a requisición.
( Frimado) A. Vergara Albano.- Belisario Salinas.- Belisario Boeto.


Los comentarios de los plenipotenciarios bolivianos pueden leerse en el mismo tratado son:  

Bolivia no puede resignarse a la carencia absoluta de un punto de comunicación con el Pacífico sin riesgo de condenarse a una perpetua clausura y a una existencia penosa, aún en medio de sus grandes elementos de riqueza.  Ambos Estados suscribieron un Pacto de Tregua en 1884 indefinida y no un tratado definitivo de paz, que mantenía el dominio de Chile sobre el Litoral boliviano, bajo la promesa chilena  de otorgar a Bolivia un acceso soberano al mar, una vez que se definiera la situación de Tacna y Arica y Chile pudiera disponer de los territorios sometidos a su soberanía. Los Plenipotenciarios bolivianos que negociaron el Pacto de Tregua, pidieron con instancia una salida al Pacífico para Bolivia y creyeron que podrían obtenerla en el extremo norte del territorio cedido temporalmente por el Perú.  El Ministro de Relaciones Exteriores de Chile se negó terminantemente a esta petición. A su juicio, esta petición no estaba siquiera dentro de la esfera de acción y de las facultades del Gobierno.


Chile no ha adquirido el dominio de aquellos territorios  No es dueño todavía y no debe entonces tratar como si lo fuera”
 





Luego de enardecidas discusiones, el parlamento boliviano finalmente aprobó la firma del acuerdo, debido a la frágil situación militar, y a la intención del gobierno chileno de mantener un inquebrantable bloqueo en la costa que colocó a Bolivia al borde del aletargamiento económico al diferir constantemente el ingreso de carga del pacifico.

Una carta del presidente chileno Domingo Santa María dirigida a Rafael Sotomayor (su ministro de defensa)  el 26 de noviembre de 1879, manifestaba:
“No olvidemos por un instante que no podemos ahogar a Bolivia... privada de Antofagasta y de todo el Litoral que antes poseía hasta el Loa, debemos proporcionarle por alguna parte un puerto suyo, una puerta de calle, que le permita entrar al interior sin zozobra, sin pedir venia. No podemos ni debemos matar a Bolivia...”


Fue Sotomayor el que murió en mayo de 1880 en el campamento de Yaras en Tacna.  Mas tarde, durante la administración de Aniceto Arce y de Mariano Baptista, Bolivia se vio en la dura necesidad de negociar con Chile un conjunto de tratados de paz, amistad y comercio que regularicen su desenvolvimiento comercial y aduanero con el objeto de poner fin al estado de guerra y al encierro en que prácticamente se encontraba, sin abandonar la idea, de obtener un acceso propio y soberano al Pacífico.

La mala nueva era que el tratado de Ancón en 1883, por el cual el Perú entregaba a Chile a perpetuidad la provincia de Tarapacá, había limitado toda certeza de compromisos futuros. Pese a eso, ambas naciones firmaron un conjunto de acuerdos mutuos en breve tiempo.  El primero el 6 de Agosto de 1874 cuyos acápites en resumen dicen:

Tratado de limites 1874
  
Las repúblicas de Chile y de Bolivia, estando igualmente animadas en el deseo de consolidar sus mutuas y buenas relaciones y de apartar por medio de pactos solemnes y amistosos todas las causas que puedan tener a enfriarlas o entorpecerlas, han determinado celebrar un nuevo tratado de límites que modificando el celebrado en el año 1866, asegure en lo sucesivo a los ciudadanos y a los gobiernos de ambas repúblicas la paz y la buena armonía necesarias para su libertad y progreso.

ARTÍCULO PRIMERO
 El paralelo del grado 24 desde el mar hasta la cordillera de los Andes, el “divortium aquarum” es el límite entre las repúblicas de Chile y Bolivia. 

ARTÍCULO SEGUNDO
Para los efectos de este tratado se consideran firmes y subsistentes las líneas de los paralelos 23 y 24 fijadas por los comisionados Pissis y Mujía, y de que da testimonio el acta levantada en Antofagasta el 10 de febrero de 1870. Si hubiere dudas acerca de la verdadera y exacta ubicación del asiento minero de Caracoles o de cualquier otro lugar productor de minerales por considerarlos fuera de la zona comprendida entre esos paralelos, se procederá a determinar dicha ubicación por una comisión de dos peritos nombrados, uno por cada una de las partes contratantes, debiendo los mismos peritos nombrar un tercero en cada caso de discordia; y sino se aviniesen para ese nombramiento lo efectuará Su Majestad. el emperador del Brasil. Hasta que no aparezca prueba en contrario relativa a esta determinación, se seguirá entendiendo hasta aquí que ese asiento minero está comprendido entre los paralelos indicados.



A buen entendedor el territorio comprendido entre el paralelo 23º al 24º  en los tratados sigue perteneciendo a Bolivia, porque el Tratado de 1874 y su complemento de 1875 no fue derogado o anulado hasta ahora, menos aun por el Tratado de 1904. en consecuencia, seguiría siendo boliviano el mar comprendido entre los paralelos 24º a 23º y las islas e islotes ubicados en este espacio de mar.  (Victor Hugo Chavez - 2011)



 ARTÍCULO SEXTO
La república de Bolivia se obliga a la habilitación permanente de Mejillones y Antofagasta como puertos mayores de su litoral.  (Litoral soberano boliviano)
  
ARTÍCULO SÉPTIMO
En compensación de la renuncia que Chile hace a sus derechos venideros sobre minerales en la zona territorial formada por los paralelos 23 y 24, Bolivia se compromete a reconocer una obligación determinada en una suma fijada por un tribunal de arbitraje nombrado con este objeto. Convienen las partes contratantes en designar en este carácter a Su Majestad, el emperador del Brasil.

ARTÍCULO OCTAVO
La república de Bolivia entregará a la república de Chile, previa liquidación efectuada por dos comisionados que nombrarán respectivamente las partes contratantes, la cantidad que le corresponde por la mitad de los derechos de exportación a que se refiere el artículo 2º del tratado de 1866, y que se hayan percibido hasta la fecha en que se verifique el canje de las ratificaciones del presente convenio. Si la suma pagable o parte de ella no fuese susceptible de exacta liquidación por falta de elementos bastantes para la cuenta o por otras dificultades, los mismos comisionados la fijarán.
En fe de lo cual, los que suscriben, plenipotenciarios de las repúblicas de Chile y Bolivia, han firmado el presente protocolo con sus respectivos sellos en Sucre a los seis días del mes de agosto de mil ochocientos setenta y cuatro años.

(Fdo.) Walker Martínez (Fdo.) Mariano Baptista

 
TRATADO ESPECIAL SOBRE TRANSFERENCIA DE TERRITORIOS DE 18 DE MAYO DE 1895

La República de Chile y la República de Bolivia, en el propósito de estrechar cada vez más los vínculos de amistad que unen a los dos países, y de acuerdo en que una necesidad superior, el futuro desarrollo y prosperidad comercial de Bolivia requieren su libre y natural acceso al mar, han determinado ajustar un Tratado especial sobre transferencia de territorio, y al efecto, han nombrado y constituido por sus Plenipotenciarios, a saber:

S.E. el Presidente de la República de Chile, a don Luis Barros Borgoño, Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, y S.E. el Presidente de la República de Bolivia, a don Heriberto Gutiérrez, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Bolivia en Chile: quienes, después de haber canjeado sus plenos poderes y habiéndolos hallado en buena y debida forma, han acordado las siguientes bases:

I - Si a consecuencia del plebiscito que haya de tener lugar, en conformidad al Tratado de Ancón, o a virtud de arreglos directos, adquiriese la República de Chile dominio y soberanía permanente sobre los territorios de Tacna y Arica, se obliga a transferirlos a la República de Bolivia, en la misma forma y con la misma extensión que los adquiera, sin perjuicio de lo establecido en el articulo II.

La República de Bolivia abonará como indemnización por dicha transferencia de territorio, la suma de cinco millones de pesos de plata, de 25 gramos de peso y 9 décimos fino, quedando especialmente afecto para responder a este pago el 40 por ciento del rendimiento bruto de la Aduana de Arica.

II - Si se verifica la cesión contemplada en el artículo precedente. es entendido que la República de Chile avanzaría su frontera norte de Camarones a la quebrada de Vítor, desde el mar hasta tocar con el limite que actualmente separa esa región de la República de Bolivia,

lll - A fin de realizar el propósito enunciado en los artículos anteriores, el Gobierno de Chile se compromete a empanar todos sus esfuerzas, ya sea separada o conjuntamente con Bolivia, para obtener en propiedad definitiva los territorios de Tacna y Arica. 
 IV - Si la República de Chile no pudiese obtener en el plebiscito, o por arreglos directos, la soberanía definitiva de la zona en que se hallan las ciudades de Tacna y Arica, se compromete a ceder a Bolivia la caleta de Vítor hasta la quebrada de (el rio) Camarones u otra análoga y además la suma de cinco millones de pesos de plata, de 25 gramos de peso y 9 décimos fino.

El plebiscito nunca se efectuó, hasta la fecha Bolivia aguarda la soberanía de la caleta Vítor u de otra análoga
 

Vll - Este Tratado que se firmará al mismo tiempo que los de Paz y Comercio, ajustados entre las mismas Repúblicas, se mantendrá en reserva, y no podrá publicarse sino mediante acuerdo entre las Altas Partes Contratantes.                                              Vlll - Las ratificaciones de este Tratado serán canjeadas dentro del plazo de seis meses y el canje tendrá lugar en la ciudad de Santiago.

En fe de lo cual, el señor Ministro de Relaciones Exteriores de Chile y el señor Enviado Extraordinario de Bolivia firman y sellan, con su respectivo sello, por duplicado el presente tratado especial en la ciudad de Santiago, a los dieciocho días del mes de Mayo de mil ochocientos noventa y cinco.

(L.S.) Luis Barros Borgoño.
(L.S.) Heriberto Gutiérrez.







Pese a que en apariencia los pactos de mayo eran favorables a las pretensiones bolivianas, encontraron vehemente oposición en Sucre, particularmente sobre la cesión permanente del litoral a cambio de la hipotética entrega de regiones y territorios sobre los cuales Chile no poseía soberanía plena.                                                                             
Resultaba obvio que en Bolivia se censuraba el hecho de que Santiago abordara en convenciones separadas una materia de naturaleza indivisible (la cesión perpetua de la provincia de Antofagasta y el territorio autónomo por el cual se canjearía).  La contradicción era irrebatible, mientras por el primer protocolo Chile ganaba para la eternidad una región perteneciente a Bolivia antes de la guerra, en el segundo sólo le cedía un territorio costero a título precario. No habiendo sido ratificado el tratado por Bolivia, las cancillerías comprometidas intentaron salvarlo en diciembre de 1895 mediante un protocolo adicional que establecía un plazo dos años a la obligación asumida por Chile de conceder a su contraparte un puerto soberano a Bolivia, firmado por el ministro chileno en Bolivia Juan G. Matta y el canciller boliviano, Emeterio Cano.

De no cumplirse aquella cláusula en el plazo estipulado, quedaría sin efecto (art. 2) la cesión del litoral a Chile convenida en el tratado de Transferencia.                                  

Por otro lado, el articulo cuarto dejaba firme que si Chile no consiguiera obtener el puerto y los territorios comprometidos comprometidos  "y llegase el caso de cumplir las otras previsiones del Pacto, entregando Vítor u otra caleta análoga, no se dará por llenada dicha obligación de parte de Chile, sino cuando entregue un puerto y zona que satisfagan ampliamente las necesidades presentes y futuras del comercio e industrias de Bolivia" (Téllez, 1988: 151; Barros Borgoño, 1918: 180-184)  


Aquellos meses en los que correspondió la suscripción de un protocolo adicional aclaratorio del 30 de abril de 1896, donde Chile reafirmaba su compromiso a cumplir con la cesión territorial, pero con la condición de que Bolivia ratificara los Protocolos de Crédito y Aclaratorio, ambos, algo de vital importancia para comprender el desenlace de esta negociación.



Los acuerdos tenían aires de ser prontamente ratificados, cuando sucedió lo imprevisible; el representante chileno Juan Gonzalo Matta que intentó salvar los tres acuerdos de mayo firmando un nuevo protocolo en La Paz el 9 de diciembre, murió asesinado a tiros en la Plaza de Armas de Sucre, el 13 de agosto de 1896. Se conoce que su ataque fue resultado de los celos de un adinerado e influyente hombre de la ciudad, José Cuéllar, obcecado por la amistad que le profesaba el diplomático a su mujer, Dolores.  Si bien no falleció en el ataque, las perturbaciones provocada por la tuberculosis que padecía propiciaron su muerte. El proceso judicial contra el asesino fue largo y tortuoso, incluyendo alegaciones de demencia y un incendio, que consumió el archivo del tribunal y la interrupción del caso. Sus restos fueron trasladados a Chile posteriormente, en medio de grandes sentimientos de pesar, tanto en Bolivia, donde había dejado entrañables amigos, como en Chile. Los diarios chilenos de la época relataron que el ataque ocurrió en la Plaza de Armas de la ciudad, una tarde de domingo, en medio de la retreta.








Protocolo del 9 de diciembre de 1895

Reunidos en el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Excmo. Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de la República de Chile, don Juan G. Malta, y el Ministro de Relaciones Exteriores y de Culto, doctor don Emeterio Cano, plenamente autorizados por sus respectivos Gobiernos y con el propósito de Fijar los alcances y obligaciones consignadas en los Tratados de 18 de Mayo del presente año y Protocolo complementario del 28 del mismo mes acordaron:

1°.- Que ambas Partes Contratantes hacen de los Tratados de Paz y de Transferencia de territorios un todo indivisible y de estipulaciones recíprocas e integrantes las unas de las otras.
  
2°.- Que la cesión definitiva del litoral de Bolivia a favor de Chile quedaría sin efecto si Chile no entregase a Bolivia, dentro de un término de dos años el puerto en la costa del Pacífico, de que habla el Tratado de Transferencia.

3°.- Que el Gobierno de Chile queda obligado a emplear todo recurso legal dentro del Pacto de Ancón, o por negociación directa, para adquirir el puerto y territorios de Arica y Tacna, con el propósito ineludible de entregarlos a Bolivia en la extensión que determina el pacto de Transferencia. 



Hasta la fecha Bolivia aguarda la soberanía de la caleta Vítor u de otra análoga



4°.- Que si a pesar de todo empeño de su parte, no pudiera Chile obtener dicho puerto y territorios, y llegase el caso de cumplir las otras previsiones del Pacto, entregando Vítor u otra caleta análoga, no se dará por llenada dicha obligación de parte de Chile, sino cuando entregue un puerto y zona que satisfagan ampliamente las necesidades presentes y futuras del comercio e industrias de Bolivia,
 
5°.- Que Bolivia no reconoce créditos ni responsabilidades do ninguna clase provenientes de los territorios que transfiere a Chile.

De perfecto acuerdo sobre los puntos enunciados, suscribieron y sellaron este Protocolo en doble ejemplar, en Sucre, a 9 de Diciembre de 1895.

(Fdo.) Juan Gonzalo Matta
(Fdo.) Emeterio Cano


Este Protocolo que fue suscrito el 9 de diciembre de 1895, no fue aprobado por el Congreso chileno.

En marzo y abril de 1895 se intensificaron las negociaciones; el ministro de relaciones exteriores de Chile Luís Barros Borgoño entrega a fines de abril al ministro plenipotenciario de Bolivia Heriberto Gutiérrez, las bases escritas de los Tratados; a fines de abril éste envía a Bolivia copias de los proyectos, con una nota que dice "Entiendo que nuestro objeto queda satisfecho con el compromiso absoluto y terminante que Chile contrae, de reconocer a Bolivia un puerto en el Pacífico, sin dependencia de condición alguna".  (Alberto Crespo Gutiérrez)

Es vital también tomar en cuenta la suscripción de un Protocolo más, el 30 de abril de 1896.  En este Protocolo, Chile introdujo el compromiso que la falta de aprobación de algunos de los Acuerdos, anulaba la totalidad de todos. Este Protocolo constituyó la estocada final para el fracaso de los Tratados de 1895. Tal como el Perú lo denunciara desde 1894, Chile no sólo transgredió el Tratado de Ancón de 1883 al apropiarse indebidamente de una porción muy importante de la provincia de Tarata y otra más pequeña de la provincia de Chucuito, en Puno; sino que, además, hizo todo lo posible para frustrar o postergar la realización del plebiscito en las provincias cautivas de Tacna y Arica, viciando automáticamente el artículo 3ro. del Tratado de Ancón y, por ende, cualquier derecho o título de índole documental o jurídico para seguir ocupando esas provincias.



Protocolo Complementario del 30 de abril de 1896

Reunidos en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile el Ministro del Ramo señor Adolfo Guerrero y el Enviado Extraordinario de Bolivia, señor Heriberto Gutiérrez, después de tomar en consideración las dificultades que han surgido para proceder al canje de las ratificaciones de los Tratados y Protocolos complementarios suscritos, respectivamente, en esta capital el 18 y 28 de Mayo de 1895 por los señores Ministros de Relaciones Exteriores don Luis Barros Borgoña, y Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Bolivia, don Heriberto Gutiérrez, por cuanto aún no ha sido aprobado por el Congreso de Bolivia, el Protocolo de 28 de Mayo sobre liquidación de créditos, ni ha sido tampoco aprobado por el Gobierno y el Congreso de Chile el Protocolo ajustado en Sucre a 9 de Diciembre de 1895, entre el señor Ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia, don Emeterio Cano, y el señor Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Chile ante aquel Gobierno, don Juan G. Matta y animados del deseo de hacer desaparecer aquellas dificultades y de establecer acuerdo respecto de uno y otro punto, han convenido en lo siguiente:

1° - El Gobierno de Chile, aprueba, por su parte, el Protocolo de 9 de Diciembre de 1895, que ratifica su compromiso principal de transferir a Bolivia los territorios de Tacna y Arica, y cuya cláusula la con relación al articulo 4° del Tratado de Transferencia del 18 de Mayo, estatuye la entrega de Vítor u otra caleta análoga en condiciones de puerto suficientes para satisfacer las necesidades del comercio, es decir con fondeaderos para naves mercantes, con terrenos donde pueda construirse muelle y edificios fiscales y con capacidad para establecer una población fiscal y económica del país. 

Hasta la fecha Bolivia aguarda la soberanía de la caleta Vítor u de otra análoga

4° - Se procederá a canjear en esta capital las ratificaciones da los convenios de 28 de Mayo de 1895 sobre liquidación da créditos, y de 9 de Diciembre del mismo año sobre transferencia de territorio con la aclaración contenida en el presente arreglo, dentro del término de los sesenta días siguientes a la aprobación por el Congreso de Chile de estos últimos protocolos.
En fe de lo cual, se firmó el presente Protocolo en doble ejemplar, en Santiago, a los 30 días del mes de Abril de 1896.

(Fdo.) Adolfo Guerrero
(Fdo.) Heriberto Gutiérrez



El optimismo perduró hasta los mes de noviembre y diciembre de 1897,  los pactos firmados que consideraron además otros papeles referidos a créditos y entendimientos financieros complementarios.  El entusiasmo se debilitó en los primeros meses de 1898 hasta hacer fracasar los acuerdos logrados por una poco esperada postura del parlamento boliviano al generar este una sugerencia (incomprensible para los lectores actuales), quien hizo saber a la Moneda que correspondía al poder legislativo boliviano pronunciarse sobre si el puerto y territorios a ofertar por Chile reunían las condiciones establecidas en las convenciones firmadas.

Por otra parte, Lima ya estaba al tanto de estas conversaciones, y el Presidente del Perú don Nicolás de Piérola y su Canciller Ortiz de Zeballos se precipitaron comprensiblemente a la propuesta al ver peligrar sus expectativas de recuperación para Perú de Tacna y Arica, por lo que ordenaron con urgencia a su representante en Chile, Melitón Porras, presentarse en la Cancillería de Chile el 10 de julio para asegurar que Perú jamás aceptaría ceder esos territorios a Bolivia, aunque estuviesen bajo dominio chileno.

El desplante no fue suficiente, y las esperanzas chilenas de salvar el protocolo continuaron al frente.“Un mes después se presentan indicios de que el Ministro de Relaciones Exteriores Emeterio Cano, desea mayores compromisos sobre la transferencia de Tacna y Arica a Bolivia”.


En fecha 29 de mayo escribe al representante de Bolivia en Santiago:
  "Aquí parece acentuarse cierta hostilidad nacida indudablemente de la falta de conocimiento exacto del texto de los Tratados, y que lo que está fuera de toda duda y se manifiesta con carácter general, es el propósito de rechazar toda solución que no se cimiente en la seguridad amplia e inmediata de que los territorios de Tacna y Arica pasarán a nuestro dominio, en compensación del Litoral ocupado



Los acuerdos infelizmente naufragaron, los políticos bolivianos extraviaron el rumbo de las conquistas alcanzadas con los tratados de 1895 y el liberalismo imperante impuso su doctrina “paz sin puertos” anteponiendo sus beneficios personales y de clase hasta firmar el desafortunado tratado de 1904.

Los liberales como siempre a lo largo de la historia, aceptaron compensaciones en infraestructura y moneda dura pero no una salida portuaria soberana. De esta manera, la mediterraneidad boliviana a juicio de  estos nefastos dirigentes políticos se superaría mediante la puesta en marcha de las vías ferroviarias, la inversión y las mas practicas y amplias facilidades comerciales y de mercado.

El Congreso de Chile nunca consideró el Protocolo de 09 de diciembre de 1895 y menos el de 30 de abril de 1896, estos quedaron para el olvido junto a los Tratados.


Chile se comprometió a entregar salida al mar en Tacna y/o Arica con soberanía.

En Bolivia… seguimos esperando que cumpla su palabra






lunes, 19 de octubre de 2015

La suficiencia de Carlos Mesa en TVN Chile





El Vocero Carlos Mesa invitado por (un despiste) la televisión nacional de Chile acudió en nombre de Bolivia, con un aplomo y un garbo memorables, a uno de los mas celebres alegatos de la defensa de la causa marítima del ultimo siglo.
El programa de televisión seguramente tuvo la intención de contrarrestar a los ojos de la opinión publica chilena el reciente fallo preliminar de la Corte de la Haya; y el asunto que pensaron simple y sencillo, actuó finalmente como un bumerán, dejando a la audiencia mas asombrada que entusiasmada. El entrevistador, conocido presentador y editor de noticias Juan Manuel Astorga, fue incisivo, agudo, cáustico e irónico en algún caso con el embajador boliviano y luego de la pausa como si el guante se hubiera dado vuelta pareció una acaramelada celestina tomando una taza de te, con los diplomáticos chilenos. Los tres mitos chilenos descritos por Valentina Verbal (Evolución Política – 2014) fueron desbaratados por el embajador boliviano, de un solo tortazo.

El mito de la usurpación:  Chile le hace creer a sus ciudadanos hasta hoy, que Bolivia nunca tuvo salida soberana al mar desde el tiempo de la colonia . La salida le fue concedida por el libertador Simón Bolívar luego de la independencia estableciendo el Tratado de 1866, el paralelo  24 de latitud hacia el norte (al sur de Antofagasta) como la frontera binacional. Fue el estado chileno quien el 14 de Febrero de 1879, desconoció ese tratado de1866 invadiendo territorio boliviano arguyendo  que:  “En vista de que los tratados por los cuales habían sido “cedidos estos territorios” no fueron respetados por una de las partes y, por lo tanto, quedaron nulos, permitiendo el retroceso hasta las condiciones iniciales en que fueron firmados”
Y el embajador Mesa, pese a las constantes interrupciones de Astorga; encontrado unos días luego en estado de embriaguez, por la policía chilena estropeando propiedad privada, dejo el asunto en claro.
Usurpar. (Del lat. usurpāre). Apoderarse de una propiedad o de un derecho que legítimamente pertenece a otro, por lo general con violencia. Diccionario de la Real academia de la lengua española. Es curioso mencionar que la presidenta Michelle Bachelet el 15 de Abril del 2014 expresó antes de embarcarse a La Haya que: “Nosotros respetamos los tratados internacionales, eso es un tema clarito”.  Fue una omisión del embajador Mesa no recordarle a su interlocutor el antecedente de 1879, donde fue el estado chileno (por la razón que fuere) quien desconoció unilateralmente el tratado previo, plenamente vigente como por ejemplo el de 1904, de 1866.  El fallo preliminar y la entrevista con Mesa sirvieron entre otros propósitos para desmentir en televisión nacional de Chile que Bolivia quiera modificar el Tratado de 1904, que no existan asuntos pendientes en relación al enclaustramiento de Bolivia, que la demanda de Bolivia sea una amenaza a la arquitectura internacional de fronteras (Ricardo Aguilar Agramont - 2015)

El mito de la imposición: Chile y Bolivia celebraron el 20 de octubre de 1904, un tratado de paz y amistad. El tratado fue revisado en muchas oportunidades con actas y protocolos desde 1905 hasta 1959 por ultima vez.  Nunca fue ratificado por el congreso boliviano pese a ser un prerrequisito en el ultimo acápite en su texto. El reclamo actual no peticiona por parte de Bolivia una modificación del tratado, y la respuesta de La Haya ha sido rotunda, así como la del embajador Mesa.  Bolivia respeta la Convención de Viena de 1980 y olvidan los diplomáticos chilenos la declaración formal del plenipotenciario chileno en La Paz, Abraham König del 13 de Agosto de 1900 (La Moneda aclaró posteriormente con argucia que fue inconsulta) que a la letra dicen: "Es un error muy esparcido, y se que se repite a diario, en la prensa y en la calle, el afirmar que Bolivia tiene derecho a exigir un puerto en compensación de su litoral". "No hay tal cosa. Chile ha ocupado el litoral y se ha apoderado de él con el mismo título con que Alemania anexó al imperio la Alsacia y la Lorena. “Nuestros derechos nacen de la victoria, la ley suprema de las naciones". "Que el litoral es rico y valía muchos millones, eso ya lo sabíamos. Lo guardamos porque vale, porque si nada valiera no habría interés en su conservación". "Terminada la guerra, la nación vencedora impone sus condiciones y exige el pago de los gastos ocasionados. Bolivia fue vencida; no tenía con qué pagar y pagó con el litoral". "Esta entrega es indefinida, por tiempo indefinido, así lo dice el pacto de tregua indefinida; fue una entrega absoluta, incondicional, perpetua". "En consecuencia, Chile no debe nada, no está obligado a nada, mucho menos a la cesión de una zona de terreno y de un puerto".
Imponer:  (Del lat. imponĕre).Poner una carga, una obligación u otra cosa. Hacer valer su autoridad o poderío. Diccionario de la Real academia de la lengua española.
Chile probablemente nunca mas podrá argumentar (a partir de la nota publica de König Velásquez) que el  tratado de 1904 no fue impuesto. Los jueces de La Haya en una relación de 14 a 2 opinan inicialmente que es procedente discutir la demanda boliviana y esta es un antecedente histórico para Bolivia y un hecho poco menos que bochornoso para la diplomacia chilena, sea cual fuere el ángulo con el que se mire. Finalmente la idea de soberanía, importa poco ahora su interpretación, fue una promesa formal chilena, no una petición boliviana. Y para asombro de Juan Manuel Astorga y del publico televidente, el vocero boliviano dejo en claro con prestancia, el fondo del asunto. Desafortunadamente el embajador Mesa no rememoró la propuesta de Perú en 1975 - 1978 sobre la soberanía y que obviamente cuenta con su beneplácito  (Lagos Erazo Jaime  -  Santiago - 2013, Carlos Alberto Bustos, Santiago - 2004)  que a la letra dice: a) que el corredor terrestre tenga soberanía compartida de los tres países, b) que Bolivia tenga derecho a construir un puerto bajo su exclusiva soberanía, c) que el mar adyacente al territorio de soberanía compartida sea de soberanía exclusiva de Bolivia, y d) que en el puerto de Arica exista una administración tri nacional,  porque solo esa mención hubiera indispuesto hasta el vahído a los emisarios chilenos presentes en el foro.



El mito de la intransigencia:
El único fallo de una corte internacional sobre la mediterraneidad boliviana antes de el de La Haya,  fue el del 22 de Septiembre de 1921 cuando la Liga de las Naciones acepto la “segunda  demanda” (la primera nunca fue presentada oficialmente) de la revisión del tratado de 1904 con un emotivo requerimiento de la pluma del propio Franz Tamayo: “Bolivia soporta, desde hace medio siglo, el pesado fardo de la derrota. Es un país mas grande que Francia y se encuentra hoy reducido a un estado de semi independencia”
Y el argumento chileno de entonces fue el mismo que para estos días:  “Chile no considera a la Asamblea (Liga) de las naciones como competente como conocer la revisión del tratado de 1094” siguiendo la tradición insana y despectiva vigente hasta hoy de La Moneda de dar la mano para esconderla luego.
Los jueces establecieron entonces que …”tal y como ha sido presentada la demanda de Bolivia, es inadmisible, porque la Asamblea de la Liga de las Naciones no puede modificar por sí misma ningún pacto y porque la revisión de los Tratados es de la sola competencia de los Estados contratantes”
La intransigencia no es una fantasía, es una realidad que el pueblo de Bolivia conoce por mas de un siglo. La diplomacia chilena conocedora de los vaivenes de la política boliviana se enmarcó en una estrategia bastante simple: No hay presidente boliviano que dure mas de 10 meses; así que para apaciguar a esos “pobres indiecitos, hermanos gemelos de los peruanos” (Jaime Bayly - 2012)  “Bolivia es país salvaje, un absurdo geográfico” (Carlos Badia Malagrida  - 1919) vamos a ofrecerles soluciones a largo plazo que requieran complejas operaciones y el consentimiento de Perú, de tal manera que en unos pocos años retomaremos las negociaciones cada vez con un nuevo mandatario.
La estrategia funcionó por casi un siglo. A excepción del gobierno militar de Banzer y de las abrumadoras victorias del presidente Morales que le permitieron mantenerse a la cabeza del estado en Bolivia, la maniobra chilena aun seguiría vigente.
El tono que ha asumido Chile en este procedimiento es menospreciar estas genuinas pretensiones de Bolivia (Payam Akhavan, magistrado de la delegación boliviana en La Haya)
Transigir: (Del lat. transigĕre). Ajustar algún punto dudoso o litigioso, conviniendo las partes voluntariamente en algún medio que componga y parta la diferencia de la disputa. Diccionario de la Real academia de la lengua española.

Al igual que en otras materias de la gestión política y programática del primer gobierno de la presidenta Bachelet, se tranzó con los sectores más conservadores de la élite política y militar, que siempre han menospreciado a Bolivia. Hay que recordar que una de las máximas de la cancillería chilena, decía que la mejor relación con Bolivia es justamente no tener relaciones.  Mas tarde, después de varios años de lentas, prudentes y silenciosas negociaciones entre los gobiernos de Bolivia y Chile, Piñera se encargó de dilatar y evitar cualquier solución, pasando por desechar en forma total la propuesta del gobierno de Bachelet. Hubieron varias reuniones, se formaron otras tantas comisiones, se fijaron reuniones entre los cancilleres, y se prometió una respuesta para noviembre de 2010, incluso con el gobierno de Brasil como facilitador de buena fe. Solo fue el montaje de una obra que nunca fue pensada para que tuviera un final feliz. Aquí quedó una vez más de manifiesto que la tan manoseada aseveración de política de Estado en materias internacionales nada importó al momento de las definiciones, y en cambio operó lo que siempre ocurre con la actividad política y el poder, que es la instalación de los respectivos proyectos ideológicos que cada uno sustenta.  (Carlos Gutiérrez . Centro de Estudios Estratégicos, Santiago - 2011)            
                
Para terminar, un par de valiosos testimonios chilenos luego del dictamen de La Haya: Judicializar la política exterior le ha hecho muy mal a Chile. Se deben construir lazos políticos, identificarse con la región, porque si seguimos así vamos a seguir aislados como lo hemos estado hasta ahora y eso implica una política de Estado dialogada en materia internacional, por sobre una de gobierno. (Maximo Quitral,  Santiago – 2015)                                                                                                         Bolvia no reclama el territorio perdido de Antofagasta. Pide una salida al mar, la que puede discutirse, mirando nuestros propios intereses. Eso es plausible. Es falso que los tratados sean intocables. Medio siglo después de la guerra de 1879 los países bálticos pasaron a formar parte de la URSS y casi medio siglo después vuelven a ser territorio independiente. Abundan los ejemplos. (Rodolfo Carrasco, Santiago - 2015)

lunes, 12 de octubre de 2015

Los combatientes del Alto de la Alianza


En las lomas del Inti Orko (Alto del Sol) a 8 kms de Tacna, en una llanura medanosa que se extiende de sur a norte como una sabana de arena interminable, el 26 de mayo de 1880, tuvo lugar la más trascendental,  dura y sanguinaria contienda que libró el Ejército de Bolivia para rechazar la invasión chilena en la guerra del pacifico. La Batalla de Alto de la Alianza. En aquel ínclito día 5.500 bolivianos y sus aliados peruanos con un contingente de 6.500 efectivos combatieron contra 18.700 chilenos. Los soldados y oficiales y bolivianos - en su mayoría héroes tarijeños – venían de vencer (casi a las pedradas) al ejercito chileno en el “espejo de agua Kocha” el 12 de Noviembre de 1879, en la poco conocida batalla de “Canchas Blancas” y unos días luego el 6 de Diciembre, en la batalla de “Tambillos” cuando fuerzas armadas chilenas intentaron tomar San Cristóbal de los Lipez, a 290 Kms al sud este de Potosí.
Llegaron a pie a Tacna, luego de muchas semanas de marcha, para acantonarse allá por casi un año. El batallón Sucre, (K’ellu Runas, hombres de amarillo) se distinguía por su chaqueta amarilla, con puños y cuellos rojo y pantalón blanco de bayeta, con el borde doblado en el bota pié. Las ordenes fueron esperar al enemigo a 18 grados de latitud sur. Desde que el ejército ocupó las posiciones en el Inti Orko - el 10 de mayo de 1880 - el comandante boliviano Narciso Campero realizó diariamente maniobras que simulaban todas las variables posibles del ataque enemigo; y se calcularon y señalizaron las distancias para graduar con prontitud el alza de los cañones y de los fusiles. Esto permitió al sanguinario coronel chileno Pedro Lagos, incansable en el caballo, conocer con exactitud la localización del campamento aliado. Por otra parte unos arrieros chilenos con 60 mulas, tomados prisioneros horas antes de la batalla, ya habian confesado que su ejercito estaba en Quebrada Honda, a 12 kilometros de distancia y que sus reservas de agua se habian extraviado.
El batallón Sucre contaba con 470 hombres entre tropa y oficiales al mando de Cnel. Eliodoro Camacho. Fueron apostados en la vanguardia del sector izquierdo, aquel por donde se iniciaría la carga chilena. Manuel y Enrique, nombres con los que fueron bautizados los heroicos combatientes por las arqueologas de la “Brigada Naval” que los encontró en el 2008 y recientemente repatriados y honrados por el gobierno nacional, fueron parte del Sucre junto a los soldados Manuel Corrales, Baldometrio Pedraza, Demetrio Mariaca y Y David Pardo (Los héroes Olvidados, Cesar Augusto Salomón – 2009) (Luis Oporto Ordoñez- 2007).
Como ya conocian la localizacion del enemigo, noche antes, el comando superior de Camacho y Montero dispuso un plan no muy bien bosquejado de atacar al enemigo mientras dormia. Las columnas fracasaron por el extravio de las secciones destacadas en una oscura noche de niebla, en medio de la camanchaca, sin luna ni estrellas. Tuvieron que volver sin pegar los ojos, aun luego de que la columna de la quinta division peruana al mando del Cnl. Luis Herrera llegara hasta la misma linea chilena y esta, sorprendida, hiciese disparos de artilleria inclusive contra su propia tropa.




La generala del clarín del alto de la alianza sonó a las 6 AM. El fuego de las baterías chilenas copiosamente servidas por artilleros ingleses y alemanes retribuidos en oro, se inició nutridamente desde el flaco izquierdo seguida de una frondosa caballería. El contacto sucedió a las 11 de la mañana. La respuesta de gran factura de los aliados, la mayor parte insomnes, obligó inicialmente al enemigo a retroceder. El fuego era tan vigoroso que parecía un redoble de tambores (Luciano Ortiz – 1880) Entre ataque y contraataque, fue ordenado el ingreso del Batallón de los Colorados de Bolivia para apoyar a los combatientes del Sucre y del Tarija. Desde el amanecer, Juancito Pinto orientaba las maniobras de la tropa con toques de tambor. Las legiones aliadas rechazaron con honor y denuedo  el ataque militar de chileno en las primeras horas. Con el pasar del día, desprovistas de municiones y refuerzos, fueron sometidas y lucharon hasta el último halito de su vida en defensa de Tacna. Al atardecer, miles de cuerpos de soldados yacían sin vida. Los Kunturis (enviados de los espíritus) contaron que al no tener órdenes que cumplir, Juancito Pinto de12 años se aproximó a las trincheras para reconocer a algunos jefes y soldados heridos, conmovido por la tragedia junto a Miguel, Enrique y Demetrio aun en combate, obtuvo un arma y un morral de municiones para ingresar a la batalla en medio de los feroces estruendos de cañones y ráfagas de la fusilería chilena.

“Los estragos causados por el fuego enemigo han sido espantosos. La mayor parte ha recibido una herida fatal en la cabeza y han quedado en la actitud en que se encontraban en el combate”. (Rodríguez Ostria - 2015)
Tras agotar las municiones y sufrir devastadoras bajas, a las 3:30 p.m. las fuerzas aliadas abandonaron dispersas el campo de batalla. Los 11.800 soldados restantes del ejercito chileno, terminada la batalla, recorrieron el campo ultimando a los heridos y rendidos, aventando a los muertos y moribundos por los aires. A este acto de barbarie casi increíble, los chilenos le dan el nombre de repase (merienda) y de ello se jactan..." (Mariano Paz Soldán - 1884)
A las 5:00 p.m. el ejercito invasor ocupo la ciudad de Tacna, con un inenarrable vandalismo. La resistencia de los civiles en las calles fue inútil ante la fiereza del numeroso ejército chileno. Tras el fracaso, las fuerzas bolivianas se replegaron al altiplano y el 26 de Mayo se declararon oficialmente fuera del conflicto (Pablo Salazar - 1883)



Se consumó el sacrificio... abrumados por el número y la superioridad de elementos, hemos cedido después de 4 horas de sangrienta batalla.
Muchas víctimas, mucha sangre preciosa le cuesta a la nación, pero cábeme la satisfacción de decir, que la mayor parte de los jefes y oficiales del ejército boliviano han restaurado el crédito de nuestras armas: casi todos han cumplido heroicamente su deber. Nuestras filas han destrozado las filas enemigas causándole 600 muertos y 1500 heridos. Nuestras bajas alcanzan a 1200 muertos e igual número de heridos. (José Manuel Pando -1880)
A pesar de los desacuerdos entre los historiadores, los héroes bolivianos defendieron hasta sus últimos cartuchos a la “barrera de Tacna” perdieron siete mil hombres y se replegaron del campo de la alianza, aguerridos pero recelosos de que las tropas chilenas pudieran ingresar hasta las alturas de La Paz
A algunos de los valerosos soldados bolivianos, el ejercito peruano en retirada les dio cristiana sepultura. Los mas, fueron fusilados, asaltados y bolsiqueados. A Juancito Pinto y a su tambor, a Manuel y Enrique, y a tantos gloriosos paladines nacionales olvidados por el tiempo, los arenales del Inti - Orko los cubrieron de gloria. Murieron como saben morir los heroes, frutos de maduracion tardia.
Y la reciente aceptacion de La Haya, honra aun más su memoria.

Tal fue el famoso combate del Alto de la Alianza

lunes, 17 de agosto de 2015

Estoy pensando en el mar....







La iniciativa del primer mandatario de reunir a los ex-presidentes que aun no habían integrado el equipo de la causa marítima boliviana luego de recibida la nota del Vaticano en la que el Sumo Pontífice le hace saber a Bolivia que cuenta con “Su cercanía y servicio para lo que pueda ser de utilidad” ha generado una vigorosa contra propuesta boliviana de gran audacia diplomática:  El re - establecimiento de embajadores aquí y ahora, para  negociar una salida soberana (con el aval del Santo Padre) al Pacifico, en un tiempo máximo de 5 años. Para La Moneda, el planteamiento es “inaceptable” porque vulnera algunos de los ejes hasta ahora intocables de su política exterior. Sin embargo el progreso de los eventos, ha dejado a la diplomacia chilena en una intrincada paradoja .
Chile repite no tiene temas pendientes con Bolivia y Bolivia ha expresado con claridad que existen temas pendientes entre ambos estados, de lo contrario, entre ambas naciones habrían relaciones diplomáticas entrañables y  fraternas, como las que mantiene con todos los países del mundo, menos con Chile
Un testimonio irrefutable que demuestra esta realidad son las declaraciones publicas del barbado senador estadounidense – chileno Juan Pablo Letelier (hijo del asesinado por la dictadura, embajador Orlando Letelier) miembro de la comisión de relaciones exteriores del senado quien hace unas horas expreso como respuesta a las observaciones bolivianas a la conducta publica del Cónsul General (chileno en La Paz) Milenko Skoknic “El presidente de Bolivia es un mal vecino, él rompió relaciones con Chile”
Los contratiempos diplomáticos entre ambas naciones hermanas han sido, son y seguramente serán ásperos en el futuro. El hecho habla claramente de que ambos estados tienen aun temas delicados pendientes.
Un incidente de esa proporción, debió tener (por parte del estado afectado) una respuesta por la vía diplomática, reflexiva, seria y formal, solicitando a la cancillería boliviana una explicación razonable y no una perogrullada tan imprudente. Tendrá razones serias Bolivia para expresar su desacuerdo con el actuar publico del señor Cónsul General y con seguridad, la cancillería boliviana expresará por la vía diplomática su desacuerdo.

Chile ha hecho publico que no aceptará la “mediación” de terceros (ni siquiera la del Vicario de Cristo) en el asunto marítimo boliviano, menos aún cuando hay un caso pendiente en la Haya, por considerarlo una gestión bilateral. 
¿Acaso Santiago tiene algún tema pendiente con Bolivia para evitar considerar la asistencia y el generoso aval del Vaticano?  ¿O la causa marítima boliviana es un mito patrocinado por el Pontificado?
Sorprende de cualquier modo, el interés manifiesto del ex presidente Ricardo Lagos en desacreditar al Pontífice:  “El Papa es bastante espontáneo, (pero) está preocupado de otras cosas". "Creo que tampoco hay que pedirle que se convierta en un estadista ducho en temas internacionales", cuando es publico el objetivo del Estado Vaticano de  resolver “Diferencias seculares de larga data entre estados y comunidades”

El Pontífice ha manifestado públicamente su interés “En la solución pacífica a los conflictos entre países hermanos, que todos los problemas, por “espinosos” que sean, tienen soluciones compartidas, razonables, equitativas y duraderas” y que  “El dialogo es indispensable”.  
Si al Pastor Universal le preocupa que haya “conflictos entre países hermanos”, y sus palabras y deseos no han sido aclarados (menos desmentidos) por la secretaría del Estado Vaticano, ni por la Santa Sede, algún argumento valido debe tener para detentar algún rol en la materia.
Santiago ha replicado casi simultáneamente como una salida a la exhortacion papal que (Chile)  “Tiene la mejor disposición de acercarse con Bolivia”, y que está disponible para restablecer relaciones diplomáticas de inmediato y sin condiciones”
A favor del argumento publico de que Bolivia mantiene diferencias con Santiago, hay 11 resoluciones de la OEA y otras tantas de foros internacionales a lo largo de los últimos 50 años en “aras de la fraternidad americana “ a las que se suma el “Acta de los 12 intelectuales de Lovaina” (Monde Diplomatique, Chile, 2014) a favor de la reintegración boliviana al  pacifico.   
Es interesante reexaminar el razonamiento jurídico boliviano en La Haya:
La voluntad que expresa unilateralmente un Estado para comportarse de determinada manera, conceder algún derecho o comprometer alguna prestación. La promesa crea, en lo que respecta a su autor, la obligación de comportarse conforme a los términos de lo ofrecido. El destinatario tiene el derecho de exigir del autor que respete su promesa, la que es irretractable cuando constituye derechos a favor de otro Estado.
La promesa es válida independientemente de que sea aceptada o no formalmente por el otro Estado. Es decir, se trata de un derecho latente no perfeccionado.  (“El pacta sunt servanda y la promissio est servanda” Ramiro Orías, 2015)
¿Será prudente afirmar por parte de Chile que el asunto es estrictamente bilateral y que el aval del Vaticano o el de líderes las naciones amigas o de organismo multilaterales para patrocinar un clima favorable de dialogo entre ambas naciones sea considerado inaceptable?

En La Haya, Santiago alegó que “Los ofrecimientos que hizo a Bolivia no acabaron en un acuerdo entre partes, que no pueden generar derecho alguno, ya que si lo hicieran se restringiría la facultad de los países de explorar soluciones innovadoras a sus problemas internacionales”.
Que la Corte Internacional de Justicia “Debe inhibirse de actuar, dada la naturaleza “osada” de la demanda boliviana, que de admitirse tendría el potencial de desordenar el ordenamiento jurídico internacional y cuestiona su competencia”, a pesar que el 49% de los chilenos considera que el camino elegido por Chile, concluirá en un quebranto y un nuevo menoscabo para la diplomacia chilena.
“A Chile le ha ido mejor con las armas que con la diplomacia” (Jorge Sabag, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de diputados, 2015) Chile no tiene amigos en el vecindario inmediato y nunca los tendrá (Andrea Castillo 2014)
La tesis que defendía Santiago (hasta ahora) es que el tribunal no tiene la competencia para abrir un proceso acordado y concluido en 1904 con el tratado limítrofe, ya que según considera el estatuto del tribunal, no tiene la jurisdicción para tomar casos que se hayan resuelto con anterioridad a la creación de la corte, en 1948.



A pesar de esa férrea línea diplomática, la cancillería chilena por medio de sus emisarios, los ex – presidentes, le ha hecho saber sutilmente al mundo en general y a Bolivia en particular que, para llegar a un acuerdo, tenemos que preguntarle primero a Perú en una tacita aceptación del fallo favorable a Bolivia en La Haya.  A buen entendedor, la republica de Chile esta de acuerdo, el litigio en La Haya es innecesario, solo hay que preguntarle a Perú. Esa es la correcta lectura del “mensaje"
Finalmente en una ultima contradicción con su eje doctrinal, hacen unas horas el señor canciller de Chile luego de haber expresado seriamente hacen unos días que: Aquí se requiere una sola cosa, voluntad política, y Chile la tiene”,  frente a la dudas personales del primer mandatario boliviano respecto a la conducta publica del Cónsul general de Chile en Bolivia ha manifestado exasperado: “Qué más se puede decir: nos vemos en La Haya".
¿Acaso para Chile, el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya por obra y gracia de Bolivia inesperadamente es idóneo para tratar la consulta boliviana?
Fenómenos bolivianos que permiten arrinconar, hasta la incomodidad de sus dignatarios, a las relaciones exteriores chilenas. El pueblo chileno no merece una doctrina diplomática tan dual, despistada y pendular y con tantas insinuaciones en la región. Ni la cancillería chilena debiera prestar una inclinación tan marcada a las algunas veces tan desenvueltas, declaraciones del primer mandatario boliviano.
El siglo XXI debe ser un siglo de relaciones bilaterales pragmáticas, respetuosas y con capacidad de escuchar y acoger las propuesta del otro. Y en ese panorama se debe determinar una posible solución al centenario enclaustramiento boliviano… lo menos estudiar una idea a considerar seriamente. (Pablo Jofre, Santiago 2014)
Los esfuerzos del Vaticano, de las naciones amigas de ambos pueblos, del empeño interamericano y de la voluntad autónoma de ambas naciones deberían crear a la brevedad las condiciones necesarias para disponer un amigable, abierto y accesible dialogo entre nuestros estados, fuera y a pesar de La Haya.
Enterremos por fin en el olvido a los héroes (de las tres naciones) de la absurda y descabellada guerra del salitre por la que se enfrentaron nuestros pueblos.

…. Estoy pensando en el mar, dijo Su Santidad.






lunes, 20 de julio de 2015

CONSTRUYAMOS PUENTES EN VEZ DE MUROS




CONSTRUYAMOS PUENTES EN VEZ DE MUROS

A pocos kilómetros de la bahía de Puno; de propiedad de la familia Esteves en la Colonia, hoy territorio peruano, rodeada por las gélidas aguas del Titicaca, santuario de la cultura de Tiahuanaco y prisión política colonial, cercada por un hotel de capitales privados (los pobladores de la zona no ingresan sino con su documento de identidad) con el rio Willy, cautivo a su diestra, la isla Esteves albergó hace unos días a los presidentes de Perú y Bolivia, acompañados de sus respectivos gabinetes.
36 puntos fueron aprobados en nueve acuerdos. Los numerales 32 y 33, aparentemente no acordados con anterioridad, aunque no destacan el tema de la soberanía, son sin duda una victoria (después de largos años) para la diplomacia boliviana.
“La República del Perú mantiene su más amplio espíritu de solidaridad y comprensión en relación a la situación de mediterraneidad que afecta a Bolivia. En ese contexto, los mandatarios reafirmaron la significación de las normas del Derecho Internacional y de los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, en particular, el rechazo a la amenaza o al uso de la fuerza y la solución pacífica de controversias. El Presidente del Perú expresó sus fervientes votos para que pueda alcanzarse una solución satisfactoria a la referida situación de mediterraneidad”, es una transcripción casi equivalente a la declaración del presidente Fernando Belaunde en marzo de 1981, tan reflexivamente congregada por Ricardo Aguilar, periodista de La Razón, hace unos días (Animal Político del 12 de julio).
Pocas veces en la historia de las relaciones entre ambos países, Perú ha suscrito una declaración conjunta de esa magnitud y relevancia. El gesto ha demorado mucho más tiempo del que Bolivia esperaba (es el ultimo año de gobierno del presidente Ollanta Humala), pero sin duda es un sobresaliente acierto de la misión encabezada por el embajador Gustavo Rodríguez y su tarea en el palacio Torre Tagle. Lima ha mantenido en el último siglo una mirada muy conservadora en cuanto a las relaciones con Bolivia y no ha tenido una señal amistosa ni un acercamiento de esa trascendencia desde la administración del presidente Jaime Paz Zamora, por eso la Declaración de Isla Esteves del primer gabinete binacional es valiosa y sobresaliente.
Es conocido el viejo “muro de hierro” entre ambas cancillerías, las “mutuas rivalidades” y los “odios recíprocos” con conjeturas que aseguran un “cierto menosprecio de superioridad” por parte de Perú en el imaginario colectivo de ambas naciones. (Óscar Vidarte, 2014) Algo parecido le ha sucedido a Ecuador, pero la consideración peruana con Quito se ha multiplicado luego del tropiezo del Alto Cenepa (conflicto armado entre Perú y Ecuador que duró casi un mes, entre el 26 de enero y el 28 de febrero de 1995).
El asunto le ha originado al presidente Huamala más de un sobresalto. Editorialistas en su país han señalado que su actuación fue “deplorable” y reportes periodísticos peruanos aludieron negativamente al encuentro binacional. La reacción por parte de los legisladores chilenos acrecentó aún más el tema, considerando a la gestión como a una intromisión indebida e inamistosa de Perú en la materia. Horas después de la firma, Lima se ha visto obligada a un aterrizaje forzoso, rectificando su postura hacia el ámbito “neutral” y expresando “que el tema de la salida al mar boliviana es un ‘asunto bilateral’”, y que, además, “el Perú solamente intervendrá en la medida en que tenga que recordar sus derechos al amparo del Tratado de 1929”.
El embajador Carlos Mesa ha escrito al respecto “Otra vez las aguas están claras con Perú”; sin embargo, en la declaración conjunta no hay una sola mención seria al anhelo boliviano del Corredor Bioceánico Central. “El Perú realizará estudios que permitan evaluar su viabilidad”. Y es llamativo que Lima resalte la importancia de que “culminen, en el más breve plazo posible (el asunto está pendiente desde 1992) los trámites necesarios para la aprobación y ratificación del Protocolo Complementario y Ampliatorio a los Convenios de Ilo”.
La agenda con Perú debe ir más allá de las “buenas intenciones”, para ingresar en un terreno mas fértil, provechoso y recíproco para ambos pueblos. El acercamiento con Lima tiene pocas opciones diplomáticas, intelectuales o políticas. Sin duda hay sentimientos de antipatía colectiva hacia Bolivia, arraigados en el común imaginario peruano que no han sido posibles de disolver con el pasar del tiempo (Alejandro Deustua, 2004).
Pese a eso, el punto 4 de la declaración conjunta indica que “Las uniones periódicas de los gabinetes binacionales constituirán la más alta instancia de diálogo político bilateral para reforzar el entendimiento, la coordinación, la cooperación y la complementariedad entre ambos países”. El propio presidente Huamala ha llamado a nuestro Jefe de Estado “compatriota”, y sus declaraciones han ido mucho mas allá al expresar: “Yo sueño con la reunificación de Perú y Bolivia, anhelo que en algún momento esa línea fronteriza desaparezca y volvamos a ser una misma nación, un solo país”.
Es hora de tomarle la palabra. Inspirados en el Comité Spaak (de Paul-Henri Spaak, Primer Ministro belga, impulsor de la integración europea) y en los tratados de Roma en 1957 que promovieron la Unión Europea, distantes de la valiosa pero longeva CAN (Comunidad Andina de Naciones), Perú y Bolivia deben transitar el camino de su propia integración bilateral. Debemos empeñarnos en hacerle saber al pueblo peruano que somos una nación gemela, ni mayor ni menor. Que nuestras patrias son hermanas histórica, étnica y culturalmente. Así lo ha manifestado el presidente Humala en la isla Esteves, y su convocatoria es uno de los caminos más venturosos de emprender.
El gran Estado Perú-Boliviano o Boliviano-Peruano no solo es posible, sino, en este momento, es una necesidad, honda y sentida para ambas naciones. El empeño debe iniciarse tan pronto sea posible.
Para usar una figura retórica: Sin Perú, Bolivia vive parcial y desabrigada. Y sin Bolivia, Perú permanecerá inconcluso y distante. Podemos comenzar esta cultura memoriosa con la inmediata construcción de carretera internacional Tacna-Collpa-La Paz, (345 kilómetros) que libraría a los exportadores bolivianos de la obligatoria y maltrecha ruta 11CH (484 kilómetros), tan llena de zanjas e interminables hileras de camiones. Nuestros transportistas, que reciben aun su carga en Arica, podrían recorrer el corto tramo hacia Tacna en menos de media hora, hasta que el proyecto del puerto Almirante Grau (la salida futura y natural del comercio boliviano) se termine de concluir.
En las ultimas horas en un intento por entusiasmar a su Santidad, el senado chileno ha terminado de aprobar por mayoría un proyecto de acuerdo que apoya la iniciativa del ejecutivo de “iniciar el dialogo” con Bolivia en un febril empeño de
respaldar las recomendaciones del Vaticano. Un evento extraordinariamente inédito que permitiría suponer que la cancillería chilena necesitaría, a partir del presente, de las recomendaciones parlamentarias para dialogar con Bolivia.
Santiago por medio de sus emisarios, los ex – presidentes; nos ha hecho saber antes de las insinuaciones de la Santa Sede, que para llegar a un acuerdo, tenemos que preguntarle primero a Perú, en una tacita aceptación del fallo favorable a Bolivia en La Haya. Chile ha agotado ya todos sus recursos por medio del envío de estos perspicaces mensajes y ha preferido hacerse el desentendido en un intento de abstraerse (por ahora) de la necesidad de negociar con Bolivia sin la anuencia del Perú.
La logística diplomática boliviana debería pasar indefectiblemente por la integración Perú – Boliviana o Boliviano – Peruana. La aspiración de ambos mandatarios situará a ambos países en ventaja en cuanto a sus vecinos, en igualdad de condiciones a Bolivia “tierra inocente y hermosa”, e inmediatamente pondrá a Chile en jaque. Y con el metódico y vigoroso avance de las negociaciones (incluso antes del fallo de La Haya) este empeño binacional podría concluir en un inapelable jaque mate

domingo, 17 de mayo de 2015

1950 - LA NEGOCIACION MARITIMA ENTRE BOLIVIA Y CHILE


Sᴀɴᴛɪᴀɢᴏ 20 ᴅᴇ Jᴜɴɪᴏ ᴅᴇ 1950
De las citas contenidas en la nota que contesto, se entiende que el gobierno de Chile, salvaguardando al mismo tiempo la situación jurídica establecida en el tratado de paz de 1904, ha estado dispuesto a tener en cuenta en las negociaciones directas con Bolivia, la posibilidad de satisfacer la la aspiración del Gobierno de Su Excelencia y los intereses de Chile
En esta ocasión tengo el honor de informar a su excelencia que mi Gobierno será coherente en esa posición y, dentro de un espíritu de amistad fraterna hacia Bolivia, que está dispuesto a entrado formalmente en una negociación directa con el objetivo de encontrar el peso de la fórmula debe hacerlo posible conceder Bolivia un acceso propio y soberano al océano Pacífico y que para Chile para obtener una indemnización que no sea de naturaleza territorial y que toman en cuenta de manera efectiva sus intereses.
Hᴏʀᴀᴄɪᴏ Wᴀʟᴋᴇʀ Lᴀʀʀᴀɪɴ
Cᴀɴᴄɪʟʟᴇʀ ᴅᴇ Cʜɪʟᴇ

¿Imaginó usted distinguido lector, que alguna vez leería una nota oficial, de un canciller chileno en cualquier época de la historia de Bolivia?
¿Que Bolivia alcanzó semejante nivel en las negociaciones marítimas antes y unos años después de 1950, en gobiernos democráticos?

1̲9̲4̲3̲ ̲-̲ ̲F̲r̲a̲n̲k̲l̲i̲n̲ ̲D̲.̲ ̲R̲o̲o̲s̲e̲v̲e̲l̲t̲
La gestión de este episodio del asunto marítimo boliviano comenzó cuando el gobierno estadounidense invitó al presidente boliviano Enrique Peñaranda a visitar a los EEUU en 1943. El canciller Tomas Manuel Elio y el embajador boliviano de entonces Luis Fernando Guachalla Solares en cuya gestión se compró la “Mansión Blanca” como sede de la embajada de Bolivia en Washington asistieron a una extraordinaria reunión donde el Presidente Roosevelt sostuvo oficialmente que “No consideraba justo que el puerto de Arica tenga la tutela de un solo país y citó como ejemplo al puerto de Trieste en Italia. Que el creía que estos puertos - de ingreso a múltiples naciones - deberían internacionalizarse y estar bajo la administración de alguna forma de autoridad internacional, sin que el país que ostenta su soberanía, dejara de ejercerla” en una coyuntura tan cautivadora que de haber sido explorada con sagacidad por la diplomacia boliviana podría haber tenido un final afortunado. El memorándum norteamericano, firmado por el secretario de estado Cordel Hull a ambos países se lee así:
"El Gobierno de los Estados Unidos ha sido informado por S.E. el Presidente de Bolivia y su Ministro de Relaciones Exteriores, con ocasión de las conversaciones realizadas en la Casa Blanca el 5 de mayo próximo pasado, acerca del criterio con que su gobierno encara el problema de la mediterraneidad de Bolivia. Este criterio puede resumirse en los siguientes enunciados:
1. Bolivia, fiel a su tradición de respeto a los pactos internacionales, no desconoce la legalidad del dominio territorial que Chile ejerce sobre la costa del Pacífico de conformidad con los tratados públicos que tiene suscritos.
2. De otra parte, Bolivia mantiene sus legítimas aspiraciones a una salida soberana al Océano Pacífico por territorio que posee Chile y las fundamenta en razones de orden político, económico y de justicia internacional.
3. Bolivia propicia un entendimiento directo con Chile sobre bases que consulten las recíprocas conveniencias y los altos intereses de los dos países, sin propósito alguno de perturbar la armonía continental en la consecución de una salida soberana al mar"
.
Y la respuesta chilena fue (como casi todas)
a) Que el Gobierno de Chile, en todo momento está dispuesto con el espíritu más amistoso, a estudiar y considerar las demandas bolivianas que busquen mejorar el régimen de tránsito, actualmente existente, para las comunicaciones de Bolivia a través de territorio chileno;
b) Que siendo, a juicio del gobierno de Chile, satisfactorias las condiciones en que se desenvuelve aquel régimen de tránsito, sólo puede corresponder al gobierno de Bolivia la iniciativa de dichas conversaciones; y
c) Que el Gobierno y la opinión chilenas consideran que entre Bolivia y Chile no hay cuestión territorial alguna pendiente ni posibilidad de sesiones territoriales del segundo en favor del primero, toda vez que el Tratado de 1904 ha finiquitado, de modo permanente, esta clase de cuestiones entre los dos signatarios".


La negociación quedo en el olvido, como en tantas oportunidades pues limitaba todo entendimiento a la buena voluntad del gobierno chileno.




1̲9̲4̲5̲,̲ ̲E̲l̲ ̲p̲o̲r̲q̲u̲e̲ ̲l̲o̲s̲ ̲t̲r̲a̲t̲a̲d̲o̲s̲ ̲s̲o̲n̲ ̲r̲e̲c̲t̲i̲f̲i̲c̲a̲b̲l̲e̲s̲
El 19 de Abril de 1945 en la reunión preparatoria para la fundación de las Naciones Unidas el senador norteamericano Arthur Vandenberg jefe de la bancada republicana sostenía en su enmienda que era posible la revisión de cualquier tratado entre naciones, que “El caso de Polonia, comprendía también el caso de Bolivia y creía por consiguiente que este país debería volver al Océano Pacífico mediante negociaciones, las que tal vez podrán llevarse a cabo como resultado de su enmienda. El embajador Victor Andrade Uzquiano (padre de Doña Lupe Andrade Salmón, ex alcaldesa de La Paz) fue parte de la negociación.
Por si alguno de nosotros lo durara, la enmienda Vandenberg (modificada con el tiempo) permite enmendar tratados firmados con anterioridad, y es parte del artículo 14 de la Carta de las Naciones Unidas.

A̲l̲b̲e̲r̲t̲o̲ ̲O̲s̲t̲r̲i̲a̲ ̲G̲u̲t̲i̲e̲r̲r̲e̲z̲
Enrique Hertzog Garaizabal, Medico cirujano en cuya administración se inició la construcción del hospital Obrero No.1 y se concluyo el edificio central de la UMSA, ocupaba la presidencia luego de ganar las elecciones generales con escaso margen inmediatamente después del brutal asesinato del presidente Gualberto Villarroel.
En Bolivia solo había un puñado de intelectuales “doctos”. Gente cuya educación universitaria y vínculos familiares los hacían imprescindibles.
El embajador en Chile: Alberto Ostria Gutierrez probablemente el diplomático boliviano mas refinado de todos los tiempos y el funcionario que mas destinos tuvo en la historia de las relaciones exteriores de la nación, inicio gestiones incansablemente desde 1948 a 1951.
De tez clara, rasgos finos, muy conocido en el medio internacional, abogado, escritor, internacionalista, altivo y jactancioso, fue tildado por Jose Antonio Arce como “Satuco” en honor a uno de sus famosos cuentos y por su propensión veleidosa en asuntos nacionales e internacionales.
Obsesionado con la tesis de Roosevelt sobre Arica y luego la del corredor de Truman, sostenía con convicción que parte de esa ciudad (excluido el radio urbano y el morro) podía ser objeto del acuerdo marítimo, y por dos veces la propuesta fue rechazada por La Moneda.
El canciller chileno, Germán Riesco Errázuriz, le puso como condición presentar un memorándum donde aclarara el alcance de sus opciones y las compensaciones territoriales ofrecidas por Bolivia, a cambio de una cesión que no incluyera a Arica.
El embajador Ostria Gutierrez; influenciado por sus amistades en el departamento de estado norteamericano, a pesar de sus pesares, saco a la luz el proyecto efectuado por el Ingeniero chileno Luis Lagarriegue Alessandri el cual contemplaba la captación de las aguas del lago Titicaca por medio del río Desaguadero, para luego ser llevadas a través de la construcción de un canal hasta cerca de la frontera chilena y, después, por medio de un túnel de doce kilómetros de extensión que atravesando la cordillera de los Andes desembocaría en la hoya hidrográfica del río Loa.
Esta caída, calculada en dos mil metros, sería productora de una gran cantidad de energía eléctrica, que se aprovecharía en los centros mineros e industriales y en las ciudades de Iquique y Antofagasta. Además, esta energía se utilizaría con fines de regadío en las pampas hasta hoy inhóspitas del norte chico chileno.
(Hay que recordar que en 1920, las mismas fuerzas republicanas conservadoras que en ese entonces estaban en el poder en Bolivia y de cuya procedencia era vastago Ostria Gutiérrez, habían derrocado al Presidente Gutiérrez Guerra con la excusa de haber intentado la misma clase de acuerdos territoriales)
Y que Bolivia a partir de ese acuerdo podría obtener al norte de Arica, una faja de terreno de un ancho de diez kilómetros, contigua a la frontera peruana y que correría del litoral hasta el límite, para que Bolivia se pudiera comunicar con el Océano Pacífico, a través de su propio territorio donde construir su puerto. El presidente Gonzales Videla y el embajador Ostria Gutierrez pensaron (con razón) que los EEUU irían a financiar gustosos el proyecto.
Alejado de la presidencia el Dr. Hertzog (por su propia renuncia) su vice presidente el Dr. Mamerto Urriolagoitia Harriague continuó sin mucho entusiasmo la negociación. Su gobierno obstaculizado por la oposición financiada y fomentada desde Buenos Aires por la cúpula del MNR, le privó de continuar idealizando el paisaje marino. Extremadamente conservador mandó apresar algunos dirigentes sindicales, los mineros respondieron tomando como rehenes a dos empleados extranjeros, a los que asesinaron poco después. La reacción oficial fue la intervención militar conocida en la historia como la matanza de Siglo XX. Uno mas de los innumerables nubarrones de plomo y de sangre sobre las paginas de la historia de Bolivia.

H̲a̲r̲r̲y̲ ̲S̲.̲ ̲T̲r̲u̲m̲a̲n̲.̲
El 12 de Abril de 1950, el presidente radical chileno fue recibido en visita oficial en Washington por el jefe de estado de los Estados Unidos. Harry S. Truman pensaba que el General Gabriel González Videla, presidente de Chile, era un paladín de la democracia en Sudamerica y la invitación del gobierno norteamericano fue muy llamativa. El propio avión US One recogió muy amablemente al dignatario desde Santiago.
Durante esa entrevista, Truman le manifestó su deseo oficial de patrocinar, financiar y contribuir el proyecto de la faja de terreno de 10 kilómetros de ancho para que Bolivia pudiera comunicarse con el océano pacifico.
Unos meses mas tarde, el presidente Truman en la cuarta reunión de consulta de ministros de relaciones exteriores en la OEA dijo textualmente:
“Las repúblicas americanas poseen asombrosas oportunidades para su desarrollo económico futuro. Estas posibilidades sólo pasarán a ser realidades trabajando y proyectando conjuntamente durante largo tiempo. Me agrada imaginar, por ejemplo, la posibilidad de desarrollar vastas e incultas regiones tales como las vertientes orientales de los Andes convirtiéndolas en fértiles terrenos de cultivo. Me agrada pensar en un proyecto acerca del cual hablé con el Presidente de Chile. Se trata de la desviación de las aguas procedentes de los lagos de las elevadas montañas que hay entre Bolivia y el Perú para convertir en vergel la costa occidental de la América del Sur, desde el Perú hasta Chile, y a cambio de ello, dar a Bolivia un puerto en la costa del Pacífico. Conversé muy agradablemente con el Presidente de Chile a este respecto y me complace pensar en lo que representaría”
El 19 de Julio de 1950, el el Presidente de Chile Gabriel Gonzáles Videla en declaraciones a la Revista “Vea “expresó:
Consecuente con la traición de la Cancillería chilena, y ratificando mi profundo espíritu americanista, nunca me he negado a conversar sobre la aspiración portuaria de Bolivia. Al asumir el mando, en 1946 el Presidente Hertzog, de Bolivia, me recordó la promesa, y yo, de acuerdo con una norma nunca desmentida por la Cancillería de la República, respondí al Mandatario boliviano que estaba acorde en abrir conversaciones sobre el punto propuesto"



Y a su vez el Presidente Truman en una entrevista efectuada por la revista Chilena “Ercilla” afirmó:
"P̲r̲e̲g̲u̲n̲t̲a̲:̲ Señor Presidente, hoy día hay una noticia de Sudamérica, que dice que Chile está listo a conceder a Bolivia un corredor hacia el mar y que Ud. aprueba dicha idea. ¿Podría Ud. darnos algunos comentarios al respecto?"
P̲r̲e̲s̲i̲d̲e̲n̲t̲e̲ ̲T̲r̲u̲m̲a̲n̲:̲ ̲ Esto fué discutido cuando el Presidente de Chile estuvo aquí. Es un asunto entre Chile y Bolivia. No requiere de la aprobación del Presidente de los Estados Unidos. (Risas).
P̲r̲e̲g̲u̲n̲t̲a̲: ¿Pero, a Ud., le gusta esta idea?.
P̲r̲e̲s̲i̲d̲e̲n̲t̲e̲ ̲T̲r̲u̲m̲a̲n̲:̲ Sí, me gusta muchísimo".
En Santiago, en La Paz y en Lima se abrieron agrias disputas sobre lo enunciado muy alegremente y con escasa precaución.

En Lima el entonces presidente de la republica General Manuel Arturo Odria Amoretti reaccionó de inmediato, Peru nunca fue consultado.
1.- El Gobierno peruano no ha sido informado hasta la fecha por los Gobiernos de los países interesados de ninguna gestión sobre la salida al mar de Bolivia, y por lo tanto, considera que las declaraciones de los presidentes de los Estados Unidos, señor Truman y de Chile, señor González Videla, solo reflejan la opinión personal de dichos mandatarios;
2.- El status territorial de la frontera entre el Perú y Chile está determinado por el Tratado de 1929 y su Protocolo Complementario, y ninguna modificación o alteración puede hacerse sin la participación y asentamiento del Perú;
3.- Las aguas del Lago Titicaca pertenecen en condominio indivisible al Perú y Bolivia y su disposición y utilización competen exclusivamente a estos dos países


En La Paz, la reacción mas acida fue la del patricio Don Franz Tamayo Solares, sus letras son leídas aun con gran deferencia:
“Chile pide compensaciones por el negocio que propone. Después de haber sacado una montaña de oro por 71 años en el litoral boliviano, aun pide compensaciones, Es preciso que todo el continente conozca esta demanda de compensaciones.
La riqueza hidrográfica de un país hace parte consustancial de la riqueza territorial, igual que la sangre al cuerpo. Tomar las aguas y pretender que no se toca el territorio; sacar la sangre y pretender que no se toca el cuerpo, es querer cubrir un crimen con una estupidez”

Los líderes del MNR todavía jóvenes e inmaduros también expresaron su desacuerdo aunque con el pasar de los años modificaron su pensamiento radicalmente. Aun los hechos históricos no terminan de esclarecerse en tu totalidad, y la negociación se paralizó.
Es curioso como historiadores chilenos de verdad incierta como Oscar Espinoza Moraga escribiera sobre los intereses chilenos “ A nosotros, no nos conviene que la cuestión del puerto de Arica tenga solución inmediata, sino mas bien postergarla para el futuro”
Algo de razón tendría pues los territorios chilenos sin el comercio boliviano, languidecerían hasta quedar baldíos y despoblados, ademas de agotarse el ventajoso negocio portuario para el erario chileno. Ostria Gutierrez fue siempre muy proclive a complacer los arranques y ocurrencias de Santiago. Exiliado en Chile luego de la Revolución Nacional de 1952, opuesto francamente al gobierno revolucionario, cumplió tareas bien remuneradas en la Editorial Zig - Zag y murió en Santiago en 1967.
Nunca en la historia de gobiernos democráticos la negociación llegó tan lejos y tan exitosamente entre ambos paises hermanos.
Algunos avances significativos se produjeron en 1961 pero eso es motivo de otra jugosa crónica futura, aun mejor documentada.

"El Diario", 16,17 y 18 de Diciembre 2017

miércoles, 22 de abril de 2015

La "Banda de los Cuatro" en Bolivia. Nacion y transparencia



Eran 4, ninguno de ellos electos por el voto popular. Actuaron por “ordenes superiores”, cambiaron la historia de la segunda mitad del siglo XX. En China, el Vaticano, en Bolivia y en otras partes de América Latina.
8 manos para despistar, engatusar y falsear.
4 para el olvido y por ahora 4 para el funesto recuerdo.

Mis primeros recuerdos de la “Banda de los cuatro” fueron del librito de Alberto Hublet (1945) que de niño,  con tozudez nos hacían leer los maestros.
Con el pasar de los años las noticias trajeron la historia de la “Banda de los Cuatro” en China y la declaración de la Teoría de los 3 mundos de Mao.
La teoría de los Tres Mundos consideraba que los Estados Unidos y Rusia constituyen el Pri­mer Mundo. Japón, Europa y Canadá el Segundo Mundo y toda Asia (con excepción de Japón) toda África y América Latina, pertenecen al Tercer Mundo
La teoría maoísta fue estrechamente discutida entre los que se consideraba lo mas selecto de la intelectualidad en esos días (Don Guillermo Bedregal Gutiérrez, Don Víctor Reinaga (maestro de vocación) Don Marcelo Quiroga Santa Cruz. Don Irineo Pimentel (padre de Don José Pimentel) al que oía secretamente en “La Voz del minero” por medio de las emisiones de Radio Illimani. La mayor parte muy cercanos a mi familia paterna.

Yo era un mozo poco discreto metido en “Las Flaviadas” de la mano de mi madre. Uno de esos sábados, sentado en la última silla, conocí por primera vez a Jaime Sáenz Guzmán, ataviado con un enorme sombrero de ala ancha, que acudía ya con tragos a la tertulia y me hablaba largamente en alemán mientras escuchaba obras de Anton Bruckner, ambos confinados en la ultima fila, porque nadie quería escucharlo. Llegaba normalmente acompañado  del maestro de anteojos enormes Don Oscar Alandia Pantoja. Supe entonces que había que llamarlo de “Pantoja” nunca de Alandia, porque me llegaba un coscorrón fenomenal.

El presidente Mao Zedong postrado, comunicó sus decisiones finales por medio de su tercera esposa, Jiang Qing, quien después de la Revolución Cultural ascendió vertiginosamente al Partido Comunista de China. Junto a la viuda de Mao, también llegaron a la máxima instancia sus más cercanos colaboradores: Yao Wenyuan y Zhang Chunqiao, y un joven casi desconocido, Wang Hongwen. Tras la muerte de Mao en 1981, los Cuatro fueron sometidos a un juicio público en el que se les acusó de numerosos desaciertos, actividades contra el partido, ataques contra la ideología del marxismo-leninismo, y delitos comunes contra sus adversarios - arrestos arbitrarios, golpizas, asesinatos, secuestros, desapariciones-  Ninguno conserva la vida.

Leí también con un asombro que aun me dura, las fechorías de la “Banda de los cuatro” en el Vaticano. Miembros del consejo de Supervisión y sobreintendencia del IOR (instituto para obras de la religión) llamado el Banco del Vaticano. El estadounidense Carl Anderson caballero supremo de los “Caballeros de Colón”, el alemán Ronaldo Hermann Schmitz del Deutsche Bank, el español Manuel Soto Serrano del banco Santander y el notario italiano Antonio María Marocco investigados aun hoy mas de 25 años luego, por supuesta violación a las normas contra el lavado de dinero, legitimación de ganancias ilícitas, envió de fondos a organizaciones políticas dudosas, fraude y dolo, causa que increíblemente aún se encuentra abierta debido a la extra territorialidad italiana del Vaticano.

En 1989; cuando algunos partidarios de izquierda tuvieron que cruzar “ríos de sangre” Don Roger Pando Viamontt, Don José Luis Paredes Muñoz (ambos compinches de la niñez) Don Jorge Torrico Arguedas y Don Edmundo Araoz, con la bendición “celeste” de Don Mauro Cuellar Caballero, en una fenomenal artimaña engatusaron a toda la nación con sus cómputos electorales malversados.
El engaño fue de tal magnitud que fueron equiparados con la “Banda de los cuatro” de China. Los vocales de la Corte Nacional Electoral eran designados directamente (como ahora) por los partidos políticos.
El “Milagro Boliviano” de hábiles y duchos abogados muy mañosos y sagaces para adulterar las cuentas, incluyó la anulación masiva de ánforas, la considerable alteración de resultados y la arbitraria asignación parlamentaria.
14 parlamentarios fueron despojados de sus curules; entre ellos Don Roger Cortez Hurtado, intelectual de gran talla, entrañable amigo y Don Víctor Hugo Cárdenas Conde, quienes en un gesto fervoroso se declararon en huelga de hambre, exponiendo sus vidas.
Aun permanecen frescas en la memoria las palabras de Cárdenas en el pleno de la cámara de diputados: “¡Ay de los que establecen leyes injustas, y determinando prescriben tiranía. Por apartar del juicio á los pobres, y por quitar el derecho á los afligidos de mi pueblo; por despojar las viudas, y robar los huérfanos!” (Isaías 10:1-3)


Su causa consiguió lo que hoy resulta ser nuevamente una utopía. En 1991 un grupo de “notables” fueron electos en el congreso con el propósito de generar la ruptura de la institución con los partidos políticos, para buscar imparcialidad y transparencia en la administración de los procesos electorales. El recuerdo y la estela de los “notables” aun nubla mis ojos. Durante mas de 10 años, mi padre presidió la sala Murillo con un recato y una sumisión a la ley memorables.

 

Durante la madrugada del 14 de Abril del 2015, el Tribunal Electoral Departamental de Chuquisaca con el beneplácito del Tribunal Supremo Electoral, sin aviso previo a los competidores resolvió que los votos para el FRI, cuyo candidato renunció, no cuenten como válidos, lo cual bajó el universo de votación computable y le dio la victoria a Esteban Urquizu de la actual agrupación de gobierno.  Creando así una nueva clase de votos: Los votos al vacío, con beneficio estadístico.

Ni la historia previa reciente, ni la huelga de los parlamentarios, ni la brega irreprochable de los “notables”, ni la sangre derramada por los mártires de Octubre pesaron en la báscula de la patria - estado actual: La imparcialidad y la firmeza en la aplicación de la ley. 
Dígnense, compatriotas, acoger con indulgencia la profesión de mi conciencia política. Conceder a la nación un gobierno eminentemente popular, eminentemente justo, eminentemente moral, que encadene la opresión, la anarquía y la culpa. Un gobierno con cortes sin sombra y magistrados justos y objetivos, que haga reinar la inocencia, la humanidad y la paz.
Un gobierno que haga triunfar, bajo el imperio de leyes inexorables, la igualdad y la libertad. (Simón Bolívar, 1819)
Es que para todos, no hay patria sin independencia, no hay libertad sin educación y no puede haber nación sin transparencia electoral.

Que queremos:  TRIBUNALES ELECTORALES IMPARCIALES. 
Cuando lo queremos: AHORA CARAJO