miércoles, 20 de julio de 2016

¿El Peor Momento en las Relaciones entre Chile y Bolivia?







Un gran numero de autoridades y cronistas chilenos ha emitido criterios adversos respecto a la “sorpresiva inspección” de la plana mayor política boliviana a los puertos de libre transito de Arica y Antofagasta. En una entrevista a CNN de Chile, el ex secretario general de la OEA afirmó que "este es el peor momento en cien años en las relaciones con Bolivia que yo recuerde". Fernando García Naddaf, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Diego Portales, cree que relaciones entre Chile y Bolivia están llegando a un punto de no retorno. Desde 1977 no sucedía un gesto de esta envergadura que nos sitúa en el momento de peor relación con el vecino país a nivel diplomático, hay que insistir en que como no hay relaciones diplomáticas con Bolivia no se pueden hacer otras manifestaciones mayores. "Este es el mayor gesto que puede hacerse antes de romper relaciones consulares definitivamente". La visita privada y sin invitación del Canciller boliviano y otras autoridades a las instalaciones portuarias de libre tránsito boliviano, ha sido la última de un conjunto de acciones que emprenden autoridades de ese país, cuyo único resultado ha sido llevar las relaciones entre ambos países a su peor nivel en el ultimo tiempo. (Boris Yopo, El Mostrador, 20 JUL 2016)
"Ningún gobierno boliviano llevó la relación con Chile a un nivel tan bajo en 100 años”, denunció el canciller chileno, tras la visita el lunes de su homólogo boliviano al puerto de Arica, el periodista Ascanio Cavallo, a cargo de la estrategia de comunicaciones chilena frente a la demanda en La Haya, coincide en que “es irreversible esta actitud beligerante”. “El gobierno de Evo Morales ha tomado la actitud que efectivamente pareciera no tener vuelta y que va a dañar las relaciones entre Chile y Bolivia con una profundidad que no conocíamos

Olvidan nuestros detractores lo sucedido en el pasado. Luego del trauma de la derrota y frente a los enormes problemas que tenía la república e incitados por la necesidad de reorganizar el país, el 25 de Mayo de 1880 Bolivia convocó una “Convención Nacional” en la ciudad de La Paz. La convención (entre otras cosas) definió el esquema diplomático de Bolivia que debía tratar la cuestión de la guerra con Chile. Las conclusiones sostuvieron que “hasta donde les fue posible se velaría la defensa de la integridad territorial ante cualquier intento de nuevos despojos”. Dos altos dignatarios de esa asamblea fueron designados como embajadores plenipotenciarios Belisario Salinas y Belisario Boeto para que viajaran a Santiago en una misión de alto nivel, con el objeto de que “mientras llegue la oportunidad un tratado definitivo de paz” con Chile, se negociara un “pacto de tregua”.
A pesar de eso, el General Campero en un arranque difícil de descifrar (como la mayor parte de la conducta diplomática boliviana) resolvió en persona partir desde La Paz, con 4.000 hombres y un fuerte parque de artillería a auxiliar a Arequipa. No llegó a recorrer 20 kilómetros cuando llegó a sus oídos que el ejército chileno había tomado la ciudad de Arequipa el 29 de Octubre de 1883 sin disparar un cartucho. En esa ocasión, se trazó un plan de retirada a Puno para unir allí las fuerzas de los países aliados y resistir juntas al invasor. Simultáneamente en Santiago, el presidente Domingo Santa María, conocedor de la fuerza de tareas boliviana y fiel a la naturaleza impetuosa de la diplomacia chilena, resolvió “devolverle la mano”. Ordenó a su ministro de guerra Rafael Sotomayor que mientras el recibiría en La Moneda a los diplomáticos bolivianos, dispusiera que su comandante en jefe Patricio Lynch, preparara una expedición de 15.000 hombres, que partiendo de Arequipa al mando del coronel Velásquez  se acantonaran en Puno y desde allá invadieran Bolivia hasta ocupar la Paz.
La orden de La Moneda incluyó se “filtrara” la información cablegráfica para que esta estuviese disponible para las cancillerías peruana y boliviana mientras las conversaciones seguían apaciblemente en Santiago. Campero muy contrariado, ya de vuelta, declaraba la ley marcial en Bolivia. Santa María ordenó en Chile deshacer la expedición, que ya no tenía objeto alguno.

El 29 de Marzo de 1884 el presiente Santa Maria escribirá a Soffia:
“Después de tantas conferencias, de tantas idas y venidas y de instrucciones pedidas, de instrucciones venidas o negadas, rompí ayer con los diplomáticos bolivianos que son de especialísima escuela. ¡No conozco gente parecida a la boliviana! ¡Es el indio vivo, torpe, taimado y hecho por el mal” (Encina 1949-52, T XVIII: 119)
El 3 de abril de 1880, los señores Salinas y Boeto expresaron en carta al General Narciso Campero: 
"Fuimos invitados a una nueva conferencia con el Presidente de la República y el Ministro de Relaciones Exteriores, para examinar un proyecto de protocolo final. Se nos ha dado plazo hasta mañana para aceptarlo o rechazarlo. No cabe duda que la invasión a Bolivia se ha hecho inminente. Nuestros medios de defensa serían demasiado deficientes para contrarrestar el ataque de un ejército numeroso, aguerrido, bien armado y mejor preparado. Las calamidades de una guerra, los estragos de una ocupación violenta de nuestras ciudades y aldeas y la vergüenza de una posible derrota se han presentado a nuestras conciencias de una manera abrumadora y en situación de poder alejar estos peligros hemos resuelto suscribir la tregua” (Roberto Querejazu Calvo, Aclaraciones Históricas sobre la guerra del Pacifico, La Paz)

Chile y Bolivia celebraron el 20 de octubre de 1904, un tratado de paz y amistad. Olvidan los diplomáticos chilenos la declaración formal del plenipotenciario chileno en La Paz, Abraham König del 13 de Agosto de 1900 (La Moneda aclaró posteriormente con argucia que fue inconsulta) que a la letra dice: "Es un error muy esparcido, y se que se repite a diario, en la prensa y en la calle, el afirmar que Bolivia tiene derecho a exigir un puerto en compensación de su litoral". "No hay tal cosa. Chile ha ocupado el litoral y se ha apoderado de él con el mismo título con que Alemania anexó al imperio la Alsacia y la Lorena. “Nuestros derechos nacen de la victoria, la ley suprema de las naciones". "Que el litoral es rico y valía muchos millones, eso ya lo sabíamos. Lo guardamos porque vale, porque si nada valiera no habría interés en su conservación". "Terminada la guerra, la nación vencedora impone sus condiciones y exige el pago de los gastos ocasionados. Bolivia fue vencida; no tenía con qué pagar y pagó con el litoral". "Esta entrega es indefinida, por tiempo indefinido, así lo dice el pacto de tregua indefinida; fue una entrega absoluta, incondicional, perpetua". "En consecuencia, Chile no debe nada, no está obligado a nada, mucho menos a la cesión de una zona de terreno y de un puerto".



Nadie tiene dudas de que las diligencias bolivianas en los puertos de libre transito chileno fueron ingenuas y desatentas. Es evidente que los preceptos mas elementales en cuanto al comportamiento y ejercicio diplomático han sido quebrantados deliberadamente por la numerosa delegación boliviana. “Se ha cometido un error diplomático muy serio” ha expresado un ex embajador con algo de nostalgia.
André Maurois escribiera, a saber, que la diplomacia es “el arte de exponer la hostilidad con cortesía, la indiferencia con interés y la amistad con prudencia”. La importancia de su práctica radica en la versatilidad de los funcionarios, cuyas actividades giran en torno a la generación de información seria y desinteresada, la minimización de las fricciones potenciales entre los países, evitando con prudencia los numerosos escollos de la política interna y promoviendo el fomento de las relaciones amistosas entre los Estados soberanos.
La excusa de los “nuevos tiempos” repleta de populares personajes descorbatados y poco pertinentes en Bolivia no impide un ejercicio diplomático fino, cordial y delicado para el que hay que prepararse con o sin corbata en Bolivia con erudición, inteligencia y firmeza en el futuro. Las causas de “La Haya” nos lo exige.

Pero afirmar desprolijamente que “este es el peor momento en cien años en las relaciones con Bolivia” y que “ningún gobierno boliviano llevó la relación con Chile a un nivel tan bajo en 100 años”, es un exceso de corte patriotero y chauvinista de personajes chilenos que desconocen premeditadamente las historia previa entre ambas naciones. 
Y para muestra basta un botón.

martes, 12 de julio de 2016

El Libre Transito de Bolivia por Chile es Extraterritorial




La cancillería chilena ha emitido el 18 de Junio del 2016 una “declaración publica” sobre el libre transito con Bolivia y el tratado de 1904. En ella afirma que “Chile tendría que realizar unilateralmente todas las inversiones necesarias para atender la carga boliviana que en los últimos años se ha multiplicado y que esta obligación no existiría en el tratado de 1904
Hay que recordar el texto de la convención sobre transito del 10 de Agosto de 1937 firmada por ambos países: Chile garantiza a Bolivia el mas amplio y libre tránsito. Este comprende toda clase de carga y en todo tiempo y sin excepción alguna. (Art. 1)  Una interpretación común, estima que el transito internacional debería estar habilitado (en todo tiempo) las 24 horas del día y los días festivos y feriados de ambos países (sin excepción alguna) En otras palabras si lo pactado se cumple por parte de Chile, ninguna oficina debería estar cerrada, sin tomar en cuenta el volumen, las cantidades, los días de la semana o los horarios laborales. Si la carga boliviana aumentó, se multiplicó o asumió magnitudes mayores, es el estado chileno debe asumir aquellas modificaciones sin objeción alguna. Ninguna reforma adicional modifica lo pactado el 37.

Chile tampoco puede aceptar continúa la declaración, que el libre tránsito signifique no exigir a la carga boliviana –y a cualquier otra- el cumplimiento de la normativa ambiental, fitosanitaria, de seguridad en el transporte, de seguridad laboral, de prevención del tráfico de drogas y de prevención del contrabando. Todos los que transitan por territorio chileno, empezando por los propios chilenos,  están obligados a cumplir las normas de aplicación general.”
El articulo  primero de la declaración del 25 de Enero de 1953 (Declaración de Arica) suscrita entre ambos países determina :  Toda clase de carga, sin excepción alguna, en transito por territorio chileno de o para Bolivia,  se halla sujeta a la jurisdicción y competencia exclusivas de las autoridades aduaneras  bolivianas desde el momento de que las autoridades chilenas entreguen la carga a los agentes aduaneros bolivianos”. “Este entrega debe ser hecha en el momento mismo en que la carga arribe a puerto chileno sin que pueda ser interferida por autoridad alguna” “Cualquiera que sea el recinto en el se deposite la carga, se considera recinto boliviano”
“La intervención de las autoridades aduaneras u otras de Chile en las operaciones de transito para la importación o exportación de o para Bolivia, solo tienen carácter de vigilancia externa, a fin de impedir que la carga salga clandestinamente al consumo local sin los tramites aduaneros respectivos”. (Art. 3)
“La normativa ambiental, fitosanitaria, de seguridad en el transporte, de seguridad laboral, etc. etc. ” en cuanto a la carga boliviana, solo le compete a los agentes aduaneros bolivianos, a nadie mas. La carga boliviana no pretende ser chilena  ni regirse a regulaciones chilenas, es extraterritorial mientras “transita” por Chile y los recintos que ocupare (de importación o exportación, en todo tiempo) son considerados “recintos bolivianos”

Lo que Bolivia resguarda es que la carga “hacia y desde Bolivia a los puertos mayores chilenos” solo esta de paso (en transito) por un territorio.
Así lo establece puntualmente la convención de transito de 1937 “Los personeros de la aduana de Bolivia tendrán la facultad de constituirse a bordo (de los buques) para intervenir en la fiscalización de la entrega y descarga  (Art 4/c) “ … (los agentes aduaneros) serán los responsables de tomar “las medidas de seguridad que se estimen convenientes” (Articulo 3), “por cuanto… recibida la carga boliviana, quedará desde ese momento (pisando tierra en el muelle) bajo la jurisdicción, fiscalización y responsabilidad de las aduanas de Bolivia” (Art 4/d) Aquello esta lejos de cumplirse porque las empresas (privadas) portuarias de Antofagasta y Arica en evidente suplantación de sus funciones, nunca entregan la mercadería previamente “separada” (marcada en transito Art. 4/a) a las aduanas bolivianas.

En otro acápite la “declaración publica” chilena dice que: “Bolivia reclama que Chile prohíbe que el mineral boliviano se almacene a granel en el puerto de Antofagasta…. los minerales bolivianos ocupan 3,5 hectáreas en el recinto de Portezuelo, espacio que no se encuentra disponible al interior del recinto portuario  Lo que Bolivia protege es el destino chileno de su carga de exportación. Chile (y la empresas privadas) por las razones que fueran destina cierta carga de exportación boliviana a Portezuelo, “espacio que no se encuentra disponible al  interior del recinto portuario” y cobra actualmente 3 dólares adicionales (si es zinc a granel) y 18 dólares (si es plomo) por tonelada por su “transporte” al puerto y que con los nuevos contenedores de volteo a ser aplicados, ese costo será mayor. Dicha cifra no esta establecida en ningún acuerdo previo.
Art. 5/b y c. (1937) “La exportación de productos bolivianos por los puertos chilenos se hará sin mas formalidad que la confrontación (en el muelle), del resguardo chileno, de las marcas, números y cantidad de los bultos… Si los productos no deben embarcarse inmediatamente serán depositados en los almacenes de transito, haciéndose las confrontaciones en el acto de la descarga”. Toda carga boliviana, goza del principio de extraterritorialidad que el estado chileno ignora deliberadamente.





En los últimos párrafos la declaración chilena establece “El gobierno de Bolivia afirma que las huelgas o paros que se han producido en los puertos chilenos constituyen una violación de su libre tránsito. Bolivia pretende que su derecho de libre tránsito implica la obligación de Chile de impedir toda huelga o paro por los trabajadores portuarios chilenos.”·  
(Art 1, 1937)  “Chile garantiza a Bolivia el mas amplio y libre tránsito. Este comprende toda clase de carga y en todo tiempo y sin excepción alguna”.  Lo que Bolivia exige es el derecho que le asiste de mantener operando los puertos “en todo tiempo”, y si hubiese una huelga portuaria o de alguna otra índole que afectare el derecho boliviano por parte de la administración portuaria privada (a lo que los trabajadores tienen derecho), es el estado chileno quien debe instalar una o varias cuadrillas de operarios adicionales con el fin de cumplir lo pactado sin costo adicional y sin excepción alguna”

Finalmente Bolivia debe rehusarse con decisión a entablar negociaciones con compañía privadas que administran los puertos del libre tránsito. Estos entes particulares carecen de la potestad jurídica para asumir la representación del estado chileno en “reconocer y garantizar el mas amplio irrestricto, perpetuo, no recíproco por el territorio chileno y sus puertos del Pacífico, para personas y toda clase de carga, en todo tiempo y circunstancia, sin ninga excepción, exenta de reconocimiento interior por parte de autoridades chilenas y de pago de almacenaje., tal y como estalbecen los tratados.









jueves, 30 de junio de 2016

Agente George Hicks. La Invasión chilena a Antofasta




De cerca de 1.85 mts,  rollizo, provisto de una enorme nariz, ataviado con el almidonado ropaje de la época, George Hicks era un gentleman en medio de las arenas del desierto de Antofagasta.  Natural de Newquay, condado de Cornwal, sudoeste de Inglaterra, educado en minería en la academia de Drakes en St Austell y Cornwall. En 1859 se traslada a Norteamérica para desempeñarse en manejo de explosivos. Después de 1868 es contratado en Iquique para trabajar en la Compañía Gibbs en guano y salitre. Años más tarde la Compañía lo desplaza a Antofagasta para hacer un trabajo de evaluación y como supervisor de la salitrera Salar del Carmen de la Compañía Melbourne Clark.
“War Hicks” como le apodaron sus compañeros, secretísimo “agente reservado” de las “Oficinas de asuntos de Ultramar” fue sin duda el impulsor natural en Atacama de la guerra del pacifico, por efecto de la “influencia del imperialismo ingles, decimonónico y la expansión colonial chilena”  (Alonso Barros, Revista de Antropología Experimental, Universidad de Jaén -2003) 
Su misión: Desencadenar la guerra entre Bolivia y Chile.

La “Sociedad la Patria” y el ancla invertida

Furibundo racista y xenófobo, enemigo declarado de Bolivia, directivo de los clubes “Reformista” y “6 de Agosto” (que después de la guerra se llamo “Del Comercio”), promotor de la iniciativa chilena de “la ciudad letrada”, que impulsó la escritura en lugar de la oralidad de las tradiciones aimaras (Isaac Arce – Narraciones Historia de Antofagasta, 1930)
Bombero de la ciudad, alto miembro de la “Sociedad de Socorros Mutuos La Patria” una especie de logia lautariana fundada por Enrique Villegas (cónsul de Chile en Antofagasta 1877, quien fue el primer ciudadano que obtuvo una concesión para llevar agua dulce a Chile, desde los manantiales del Silala) “y que desde donde se promovió fervientemente el separatismo y la integración de ese territorio a la soberanía chilena, para luchar contra la opresión y abusos de las autoridades bolivianas (Francisco Machuca - Las 4 campañas de la guerra del pacifico - Valparaíso 1926)  

George Hicks era el virtual “gobernador” de la comarca. No había asunto que no pasare por sus manos. Presente en “La Chimba” desde antes de que fuera rebautizada por Melgarejo como Antofagasta (pueblo del gran salar) en cuya fundación estuvo presente en octubre de 1868. Solterón empedernido, de corbata de lazo y chaleco, calzados Oxford y “galochas”, recorría el puerto y la línea férrea provisto de un silbato de contramaestre y banderolas marinas en mano, custodiando “su” pueblo como un perro guardián. (Alfonso Barros - Revista de Antropología Experimental)
Su influencia era tal, que se tomó la libertad de diseñar el trazo y el ancho de las calles de la ciudad en 20 varas.(Isaac Arce, Narraciones históricas de Antofagasta, 1930)  En 1868 ordenó pintar un ancla en el cerro moreno recalcada con cal,  como divisa y señal para los barcos que surcaban las aguas de la bahía y que traían materiales para la construcción de la oficina salitrera de la ciudad. Por medio de esa señal, los capitanes de las naves podían orientarse y encontrar el puerto. El ejecutor (Clavería) entendió mal las instrucciones de Hicks y la pintó invertida. Aun hoy, el ancla invertida es un símbolo de la ciudad. (Kety Farandato -  Antofagasta y su ancla, Feb 2006)

El alumbrado publico

El consejo municipal de Antofagasta (a la cabeza de ciudadanos chilenos) el 17 de Febrero de 1878, dispuso un impuesto adicional para cubrir los gastos del alumbrado publico, y la “Compañía de Salitres” se negó a pagar. El comisario municipal Pedro Astorga (súbito chileno) se constituyó en la casa Hicks el 22 de Octubre de 1878 y le conminó a pagar, y este se negó.
Hicks corrió al consulado chileno en busca de protección “debo confesar que me hervía la sangre  y extremé las cosas dirigiéndome al cónsul chileno” escribió. El cónsul de entonces Salvador Reyes le aconsejó abonar el pago pero emitió una enérgica nota al prefecto boliviano Severino Zapata “El señor George Hicks se encuentra en mi casa y ha solicitado mi protección por encontrarse víctima de atropellos injustificables por parte del municipio”. (Manuel Ravest - La compañía salitrera y la ocupación de Antofagasta – Santiago, 1983 ) 

Al día siguiente el prefecto le responde “Señor Cónsul: Deploro la odiosa controversia entre la municipalidad y el Sr. Hicks… a consecuencia de haberse negado a satisfacer la contribución para el alumbrado publico…. debo limitarme a decir que no puedo mirar como legal el derecho de extraterritorialidad que pretende asumir su consulado para proteger al Sr. Hicks,  no puede ejercer legalmente el privilegio diplomático que pretende… menos aun en materia civil…. por la mínima cantidad de 150 pesos que el Sr. Hicks no quiere pagar” (Ahumada Moreno Pascual - La guerra del pacifico - Tomo 1)

Unos días mas tarde el buque de guerra ingles HMS “Pelican” que tenia su “estación de vigilancia” en el pacifico sur fue enviado expresamente a fondear en Antofagasta a pedido del cónsul ingles en Valparaíso James de V. Durmmond Hay, bajo “sugerencia” de George Hicks. (John Mayo - La compañía de salitres y la guerra del pacifico – Santiago,1979)
El capitán del “Pelican”  R.K. Boys  (citado como Hays por Roberto Querejazu) envió una curiosa nota el 16 de Octubre 1878 al prefecto Severino Zapata “con gran sentimiento me veo obligado a representar a Ud. ciertas medidas inusitadas que han sido adoptadas en contra del súbdito ingles George Hicks respecto a la contribución al alumbrado publico que la Cia de Salitres de Antofagasta considera esta exenta”  (La Patria 11/12/1878)
Respondió el prefecto Zapata: “Ningún individuo, sea cual fuere su nacionalidad puede excusarse de contribuir a las necesidades de la comunidad. En la ciudad de La Paz, se encuentra el ministerio de relaciones exteriores  (El Deber, 11/DIC /1878)
"War" Hicks no quedó muy satisfecho, reportaría luego “espero que su visita (la del barco de guerra inglés) desaliente a los bolivianos de copiar a los peruanos en el habito de expropiar  y repudiar. Al viejo salvaje del Prefecto (Severino Zapata) no le importó nada la llegada del "Pelican", de la que ni siquiera dio parte a su gobierno, - boliviano - no le importa nada la ley, la diplomacia, la etiqueta o los usos de las naciones civilizadas”  (13/DIC/1878, Archivo Gibbs - Hicks a Miller)   

Mr. Hicks no deseaba que el conflicto con Bolivia fuera solucionado, amenazó con suspender a sus trabajadores para presionar a Bolivia, “odiaba a los bolivianos con un fervor casi fanático  Desde Febrero de 1878 hasta la ocupación de la cuidad por fuerza chilenas, Hicks libró su propia guerra” (Juan Recabarren - Episodios de la vida regional, Universidad Católica el Norte, Antofagasta, 2002) 
 

                                

                                                      En la fotografia el prefecto Severino Zapta (izquierda con el fusil) Eduardo Abaroa con el revolver en mano


George Hicks, y la invasión chilena a Antofagasta

Los bolivianos son un conjunto de salvajes y los chilenos están listos para pelearse con ellos. Es indispensable una reforma radical en Antofagasta. El lugar, la gente y sus bienes están en manos del grupo mas inescrupuloso de bribones transformados en autoridades” (Hicks a Miller -14/ENE/1879)
Desgraciadamente no nos conviene tomar la ley en nuestras manos y castigarlos (a los bolivianos) porque en este caso la Compañía tendría directores bolivianos, como otros tantos buitres sobre ella defendiendo la justicia y las leyes ese país” (Hicks a Soublete - Abril 1877)

Un Oportuno desembarque chileno y la guerra haría subir las acciones [de la compañía de salitre) el 200 por ciento y más” (Alfonso Barros, Fundación desierto de Atacama)
Tenemos a varios chilenos muy influyentes entre nuestros accionistas y si el Gobierno no cumple su promesa de tomar acción inmediata, se ejercerá fuerte presión sobre ellos en el Congreso y sin duda se verán obligados a actuar, y a actuar con energía” (Archivo Gibbs, 11470, 26/MAR/1878)

“Los bolivianos acá son diferentes, en el mar aprenden a ser prudentes y respetuosos mientras que en el interior son como águilas, desafían al mundo entero “ (Hicks a Soublette, 1/IV/1878)
Es de esperar que Chile utilice esta oportunidad para las costas del pacifico de esta plaga (gavilla) de bolivianos” (Cartas de Hicks a Soublette, 23/Julio/1878 – Citado por Ardiles 2013)

Usted debe saber que estos malditos cuicos (apodo despectivo usado para referirse a los bolivianos) son mejores que las bestias para viajar el desierto”… “deberemos dejar de ser extranjeros en nuestro propio suelo… vamos a proceder a chilenizar el territorio” (Correspondencia de Salvador Reyes, cónsul chileno en Arica a Enrique Villegas, leída en la Sociedad “La Patria” por Hicks,  (Ahumada Pascual, 1885: 119-120)

El 14 de Febrero de 1879, cuando Chile invadió Antofagasta escribiría: “No puedo contenerme con un fuerte ¡Viva Chile! que ha venido a punto como magia a salvar nuestra compañía de la perdición… ahora siento que mi carrera en Antofagasta ha terminado propia y honorablemente” (Hicks a Miller- La compañía salitrera y la ocupación de Antofagasta – Manuel Ravest Mora, 1983)

“La venganza de Dios ha caído sobre estos canallas  (los bolivianos) esto igualará a la expulsión de los moros, no puedo parar de repetir con fervor  ¡Viva Chile, Viva Chile! 
(“Hiks a Reed -16/FEB/1879 – Citado por Jorge Basadre – Historia de la república del Perú, tomo 7)

Cumplida su misión con éxito George Hicks dejó el cargo y la ciudad -ya chilena- de Antofagasta el día  31 de Marzo de 1979,  8 días después de que Chile invadiera Bolivia en Calama. El señor del ancla,  Fue despedido rumbo a Lima, con preciosas piezas interpretadas por la banda tres en línea “ (El Pueblo Chileno – 5/ABRl/1879)

"El Diario" 2o y 21 de Enero 2018

martes, 7 de junio de 2016

El dia en el que Bolivia descubrio que el Silala no era un "rio"




Las aguas del Silala nacen de una veta acuífera de 87 vertientes rodeadas por macizos volcánicos (entre 22º8" de latitud sur y 68º30" de longitud oeste del M. de Greenwich). 5 montañas volcánicas dan a luz sus aguas como en una cruz celta,  todas en territorio boliviano. Las quebradas que se formaron por la erosión permanente producida por aguas fluvio-glaciales y meteorización mecánica, tienen origen aluvial cuya formación podría remontarse a unos 10.000 años a.c.

En la región del Quetena no se manifiesta ninguna actividad fluvial activa nativa, Esto indica que estas quebradas no han recibido desde su formación, ningún flujo notorio de un río. En otras palabras, las aguas no corren hacia ningún lugar. Antonio Bazoberry Quiroga y sus colaboradores fueron quienes develaron por primera vez esta inocultable evidencia en un texto fundamental “El mito del Silala” “No se puede desviar un río que no existe.... “El concepto de río de curso sucesivo no es aplicable, básicamente, debido a que no existe un flujo que genere una corriente de agua a través de algun curso”....”El concepto de curso contiguo, tampoco es aplicable” (Bazoberry, Antonio – El mito del Silala - Noviembre 2002)



 


En el pais, las acciones de política interna y diplomática respecto a su clasificación y catalogación hasta el año 2010, fueron tan improvisadas como la teoría chilena de que el Silala es un “rio de curso natural”.
El 18 de Octubre de 1940, los miembros de la comisión permanente de fiscales de la magistratura paceña ante una denuncia del ciudadano Pablo Budain por el uso ilegal y gratuito de las aguas bolivianas, “desestimaron competencia en la materia al considerar que no puede intervenir en el asunto bajo ningún concepto, porque tendría que definir derechos primordiales que afectan al interés privado” (Don Gaston Velasco – Accion Maritima)

Jaime Aparicio Otero, vice-canciller declaraba (El Diario 23/3/1997) “El asunto Silala, constituye un problema de derecho privado que no compete a los gobiernos de ambos países”. El ex – canciller Antonio Aranibar en 1996 aseguraba “El Silala era un río que tiene su origen en una vertiente que brota al pié del cerro del mismo nombre en Bolivia e ingresa posteriormente a Chile, y que Bolivia es dueña del curso superior de ese río y Chile del curso inferior”. (Comunicado de la Dirección General de Información Diplomática de Bolivia – 7/V/1996)

Teodosio Imaña-Castro, entonces presidente de la Comisión Nacional de Soberanía y Límites de la Cancillería boliviana: "El curso del río Silala, corre de este a sudoeste, hacia territorio chileno. Tiene sus nacientes detrás del cerro Silala, en vertientes o surgentes de agua. Las normas del derecho Internacional regulan con toda claridad respecto a ríos de soberanía sucesiva, o curso sucesivo internacional” (Aguas del Silala, Boletín Extraordinario, cancilleria boliviana, 1997)

En respuesta Antonio Bazoberry Quiroga publicaba: “Silala: ni internacional, ni río”
(La Razon -16/06/99)

El actual canciller boliviano calificó de “deuda historica” la de Chile con las aguas del acuifero cuando apadrinó el pre – acuerdo entre Hugo Fernandez Araoz de Bolivia y Alberto Van Klaveren de Chile (21/11/2009) que establece el compromiso de Chile de pagar por el 50 por ciento del uso de las aguas de curso internacional. Punto 11, Agenda de los 13 puntos. El acuerdo preliminar del 28 de Julio del 2009  establecía:  “El presente Acuerdo considera el volumen de agua del sistema hídrico del Silala o Siloli que fluye superficialmente a través de la frontera desde el Estado Plurinacional de Bolivia hacia la República de Chile” y adjunta conceptos tan irreflexivos (avalados por la cancillería boliviana) como el articulo 3: “Por el presente Acuerdo se establece que las aguas de libre disponibilidad de Bolivia y captadas en su país podrán ser conducidas para ser aprovechadas en Chile”  (Comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia - 4 de Agosto 2009)  Felizmente, el Comité Cívico Potosinista (Comcipo), en cuyo territorio nace el manantial, se opuso al acuerdo inicial (3/10/2010) cuyo borrador finalmente nunca fue firmado.

Adres Soliz Rada (exministro de Hidrocarburos, 2006) publicaba en esos dias "Si esas aguas no fueran artificialmente canalizadas, se insumirían en el suelo arenoso de la región. Al canalizarlas, las compañías se han beneficiado con 18.000 Mts 3 de agua por día, regalo que el vicecanciller Fernandez Araoz prolongará en el próximo lustro; 6.570.000 Mts 3 por año y 32.850.000 Mts 3 en cinco años". (Revista Patria Grande, Año 2, Numero 10, Enero 2009)
  
                                                                      Patria Grande




Fue un patriota tarijeno Arturo Liebers Baldivieso en la legislatura del 2009 quien en una brillante participacion (en el curso de una interpelacion del senado a la cancilleria boliviana) determinó la estrategia “del cambio de enfoque del Silala” retirando todo “derecho” a Chile y la modificacion consecuente de la “aberracion politica y diplomatica” de los acuerdos binacionales previos. Los reconocimientos, un poco tardios llegaron despues “Advertí la pertinencia de las observaciones del senador Liebers, hecho que suscitó mi decisión irrevocable de encarar con firmeza y determinación la superación de semejante aberración que afectaba gravemente al interés nacional.” (Antonio Aranibar, Los Tiempos 10/01/2016)

Hay magnificos estudios de autores bolivianos que evidencian la virtual ceguera boliviana al respecto:  “La geofagia insatisfecha y el convencimiento de que las clases dirigentes bolivianas no opondrían ninguna resistencia [...] indujeron a Chile a seguir recorriendo, sistemáticamente, los hitos fijados en el Tratado de 1904, hasta apoderarse de la totalidad de los colosales bofedales en las nacientes de los grandes ríos que irrigaban el altiplano occidental: Todos Santos, Lauca, Silala, y otros. Depredaron los depósitos de azufre ubicados al oriente de la nueva línea de fronteras: Juriques, Licancábur, Jorgencal, con todos los volcanes ubicados en dicha línea; al igual que desviaron todas las corrientes de agua hacia los territorios depredados, apoderándose además de todos los cerros mineralizados. Algo nuevo y fatídico es que Chile está dando concesiones a empresas que usan la lixiviación con cianuro, y las aguas que no desvió corren el peligro de contaminarse con este peligroso veneno. Esta vandálica usurpación sólo fue posible con la complicidad de la Cancillería Boliviana, especialmente de sus Comisiones de Límites” (Guillermo Rosso Mendieta - Anomalías en los Hitos y cordones de la frontera entre Bolivia y Chile. Infome técnico del senado boliviano, Mayo - 1994)

Hoy por hoy, hasta los historiadores chilenos reconocen que el Silala es un manantial y no un rio “Sobre todo Bolivia debe insistir en sus reclamos por el derecho que le da tener en su territorio un manantial como el Silala y no un Río Internacional que lo que Chile quiere para consolidar el robo indiscriminado de esas aguas. Una vez más la inteligencia de la geopolítica de mi país se movió para anticiparse a los hechos y contando con el silencio cómplice de las autoridades bolivianas, comenzó el robo indiscriminados de las aguas que son un recurso natural invalorable.” (Cástulo Martínez – Las aguas del Silala, Crónica de un despojo - 2002)

La resolución chilena de iniciar una nueva causa internacional fundamentada en las aguas del Silala sin duda cumple el aforismo de que “la mejor defensa es el ataque” y es una habil y casi exasperada maniobra de La Moneda, en el intento de buscar mejor fortuna, unas semanas antes de presentar su contramemoria,  en la demanda boliviana en La Haya. Y los argumentos nacionales tendrán que considerar, la ingenuidad y la amnesia boliviana que 112 años sostuvo que los manantiales solo fueron (como sugiere el estado chileno) un imaginario “rio internacional”




domingo, 8 de mayo de 2016

Flavio Machicado Viscarra - 100 años de La Casa de la Musica


      Este año, los paceños celebramos los 100 años de las “Flaviadas”. Estos convites sin invitación previa que Don Flavio Machicado Viscarra celebrara todos los sábados desde 1916 hasta su muerte y que sus hijos y nietos continúan celebrando hasta hoy ininterrumpidamente. La cita era obligatoria y sagrada cuando de niño, de la mano de mi madre y un poco a la fuerza, era conducido a su casa, una pequeña puertecita  en la Avenida Ecuador 2448, cerca de las 3 de la tarde.

Don Flavio era un caballero de ojos clarísimos como mi abuela, nariz aguileña,  voz tersa y suave y modales de monarca.  Nunca le vi sin corbata (de las de moño en el cuello, bow tie en sus palabras) ni chaleco y tampoco sin un bastón de ébano negro con incrustaciones de plata y marfil en el que se apoyaba con un donaire y una elegancia digna de un sultán.
Las primeras visitas que el solía recibir junto a su esposa Doña Cristina Saravia Noriega una dulce y bondadosa dama que lo acompaño desde 1931 hasta el día de su prematura desaparición en 1972,  solían ser sus socios Vicente Mendoza Lopez y Gerardo Sarmiento y algunos de los mas cercanos amigos Walter Montenegro, Mario Estenssoro o Raul Barragán y los numerosos miembros de la familia.
Después de un chocolate de sabor incomparable y unas galletas que doña Cristina preparaba (con te caliente) para todos los visitantes, los niños éramos alejados del gran comedor hasta los jardines de la casona que limita con la calle Andrés Muñoz donde un par de “Land Rover´s” verde y camel, abiertos como todas las instalaciones de la residencia nos encaminaban imaginariamente a  turbulentas aventuras por los predios misteriosos de “Comanche” el campo y el solar de su familia.

Al atardecer, nos convocaban a la enorme sala de música. Su techo, especialmente construido como una bóveda no visible a la usanza de las catedrales medievales repetía el sonido de  4 grandes altavoces estratégicamente ubicados en el paraninfo. De frente cuatro grandes vitrales de Beethoven y Wagner y dos chimeneas, sobre una de las  cuales aun permanece el retrato de doña Cristina y un busto de Mozart. A lado de los ventanales, el equipo de música (en ese tiempo de calidad irrepetible) un centenario estabilizador de electricidad que aun funciona y su querido sillón de cuero negro cubierto con una badana de oveja que es tan octogenario como las audiciones. A su izquierda una pequeña lamparilla de color verde que era la única luz que permanecía encendida luego, durante el recital, en todo el auditorio. Desde ese pequeño sitial y mientras los niños éramos acomodados al final del perímetro, casi como en un tabernáculo, el solía ensayar el sistema de alta fidelidad con uno que otro surco de vinilo hasta dejar el ambiente a su completa satisfacción y armonía.

La música sonaba como en las bóvedas del olimpo, intensa y seductora. El, de pie, con las manos en alto como un director de orquesta marcaba los compases con un oficio y un garbo que a cualquier conductor de una filarmónica le hubiera gustado atesorar. De tanto escucharla y estudiarla, sabia la música de memoria, en su regla, medida y justa cadencia y sus brazos volátiles convocaban sin duda el resplandor de los espíritus Apolíneo y Dionisiaco. Al concluir la breve prueba y hasta que llegasen los parroquianos, solía acercarse a los mas pequeños. En esa época los niños éramos de mármol, quietos y silenciosos a riesgo de ser desaforados de inmediato por Doña Cristina, solo con la mas pequeña seña de Don Flavio.
¿Les gusta la música?  preguntaba. Como todos hacíamos una señal afirmativa el solía decir: “Escucha la música para encontrarte a ti mismo, a tu alma. La materia de la música es el espíritu, inclusive la mas desasosegada, ella ilumina el territorio de las sombras, no lo olviden.” “La música tiene para mí los encantos más sublimes, capaces de hacerme olvidar todas las pequeñeces de este pobre y miserable mundo”.
 



Poco a poco el salón se llenaba de gente. Los oyentes tenían (hasta el día de hoy) la puerta de la casa abierta.  Podían acercarse, sentarse, permanecer de pie, o acomodarse a su antojo, inclusive en las escaleras. Nunca nadie resguardo o supervisó su presencia. Y así como entraban, salían de la residencia encantados las mas de las veces. En esos viejos sillones supe y vi que se acomodaron azorados, los mas insignes ciudadanos de la ultima época republicana, todos cercanos a Don Flavio y a los que solía recibir en persona con un encanto y una finura incomparables.
Eran habitués de  la casa Mario Estessoro;  Walter Montenegro,  Arturo Borda, el muy respetable Roberto Auchen Homsi, Guillermo Viscarra Fabre, Rolando Costa Arduz, Alfredo La Placa, Marcelo Quiroga Santa Cruz,  Humberto Viscarra Monje, Sarah Ismael, Mario D. Ríos Gastelu, Raul Barragán,  Alfredo Alexander, German Aspiazu, Margot Bellot, Fernando Diez de Medina, Julio de la Vega, el inolvidable Jorge Catalano, Raul Barragán, Mario Castro, Hascar Cajias Kauffman, Jose de Mesa, Teresa Guisbert, María Teresa Rivera, Alberto Villapando, alguna vez Guillermo Lora. Julia Elena Fortun, Mario Rolon Anaya, Lita y Beatriz House, Teresa Alexander. Mariano Baptista. Alfonso Gumucio, Raul Botello, Carlos Medinaceli, Jorge Carrasco y Elena Janhsen, Armando Soriano Badani. El maestro Arturo Borda, Walter Solon, el gran maestro Cecilio Guzmán de Rojas, Guillermo Morris. Luis Ramiro Beltrán, Antonio Paredes Candia, Baltasar Rodo, Luis Nardin Rivas, María Josefa “Pepa” Saavedra, el maestro pintor, escultor, ceramista y alfarero Jorge Medina Medina, Ted Córdova Claure, Julio Iturri Nuñez del Prado, Oscar Cerruto, Guillermo Francovich, Guido Villagómez Loma, Alfonso Prudencio Claure, Arturo Orías, Jaime Martínez, Roberto Prudencio, Carlos Ponce Sanjinés entre muchísimos otros. A cuanto visitante se le ocurriera ir, de cualquier condición social o económica, Don Flavio lo recibía cariñosamente y lo invitaba a tomar asiento en su sala, simple y gratuitamente.





El programa se iniciaba hasta donde alcanza mi memoria siempre con un concierto o con un segmento de los conciertos Brandemburgueses de Bach y concluía muy entrada la noche. Los muy jóvenes éramos retirados discretamente a una hora conveniente.
Con los años deje de situarme en el hall contiguo y con prudencia a ocupar uno de los sillones horizontales dispuestos para los concurrentes. Al llegar a la casa mas temprano, empecé a oír con los otros muchachos, entre primos Machicados, Contreras, Saravias e invitados, parte de sus interminables historias. Escucharlo era semejante a oír a un enciclopedia viviente.
Supimos de su boca que su padre Flavio Machicado Silva fue el secretario privado de Daza durante la campaña de la guerra del pacifico y que en sus propiedades se embotellaba “El agua mas pura del mundo” una pequeña botella de agua mineral de sabor paradisíaco que llevaba el membrete de “Celestia”, y que provenía de una concesión minera familiar de nombre Malachuama, de la que aun guardaba algunos frascos. Recorrer su biblioteca de alrededor de 30 mil títulos y ver una gigantesca hemeroteca de cerca de 60 mil ejemplares. Lo guardaba todo, con una vocación de archivero de la cultura que no conocí nunca en nadie mas. 80 mil libros, folletos, fotografías,  periódicos, revistas, afiches, grabaciones magnetofónicas inéditas, discos por cientos de miles, recortes, tomos, textos y manuales por miles, cuidadosamente guardados y protegidos. Nadie mas que él sabia el orden de las cosas, ni su propia esposa.

Ya mas jóvenes nos enseño algunas de sus verdaderas joyas que aun se preservan:  La increíble obra completa de Fray Jesús de Viscarra Fabre, fruto de su cercanía y parentesco con el patricio don Humberto Vásquez Machicado hasta su temprana muerte en 1958.  La serie de primeras grabaciones del festival de Prades, en la villa de Ria donde su amigo el cellista Pablo Casals había creado en agosto, un festival de música al que el muchas veces había asistido en la abadía de Saint - Michel de Cuixa. Conservaba también cuidadosamente decenas de cartas del propio Casals, cuyo verdadero nombre era Pau Carles Salvador Casals, cuyas fotografías, entrevistas y notas de prensa que el mismo Casals había hecho (en ingles) a Don Flavio, él atesoraba con enorme devoción. 
Sus diplomas en Ciencias económicas de la Universidad de Harvard. La nota de Don Walter Montenegro que decía "La topografía de La Paz hace que, para llegar hasta el escenario de las Flaviadas, en Sopocachi, haya que ascender desde la calle por un sendero y muchos escalones de piedra, como buscando en la montaña, la gruta secreta en que se oficia el rito sabatino del propicio culto de la música. Un permanente y generoso servicio a la cultura, por el que esta ciudad tiene con don Flavio Machicado Viscarra, una deuda difícil de pagar".
Nos enseñó también las fotografías de la visita de Leonard Bernstein con una numerosa delegación de la Filarmónica de New York  y de Howard Mitchel en su propia casa, durante una de las flaviadas en 1951. El primer numero de la Revista “Amauta” de José Carlos Mariátegui, y los discos con discursos de Juan Lechín Oquendo. Los textos de Jaime Saenz sobre su casa, una fotografía de mi madre, egresada del conservatorio Juilliard, de la primavera de 1925 en Cochabamba.



La adultez plagada de obligaciones académicas, nos impidió seguir visitando a Don Flavio con la asiduidad de siempre.
Muchas veces fuimos invitados a su casa en Comanche, una de ellas con el privilegio de ver florecida a otra de sus joyas mas preciadas. La reina de los andes, la Puya Raimondi a los pies de la cantera. Un dinosaurio de la botánica, un enorme cactus que vive en rodales de hasta 12 metros de altura y que florece una vez cada 35 años (los comunarios decían cada 100) en racimos de ocho mil flores repletas de picaflores, en el corazón del “Santuario de Vida Silvestre Flavio Machicado Viscarra”. Luego de su floración de cuatro meses, la planta se auto inmola hasta secarse y carbonizarse a si misma. Parte de esa “ceniza vital” calcinada era conservada amorosamente por mi madre en la casa solariega de hierro forjado de “El Prado” de mis abuelos hasta fines del siglo pasado.





Hoy gracias a la tenacidad de su hijo Eduardo y de sus nietos Cristina y Eduardo junto a otros esplendidos colaboradores (Rosario Murillo Romero, Enzo Ochoa, Vivianne Asturizaga, Isabel Vega Mareño, Silvana Baltz, Juan Gabriel Estellano, Pablo Paniagua, Guely Morató, Miguel Elío, entre otros) la “Fundación Flavio Machicado Viscarra” celebra este año el centenario de las Flaviadas, una celebración a la que todos los paceños y no paceños deberemos adjuntarnos como parte del intangible patrimonio cultural boliviano.

En una de mis ultimas visitas antes de su muerte, lo encontré con Don Jorge Canelas Sáenz y una dama japonesa como el primer asistente a las habituales “Flaviadas” y ahí Don Flavio le decía:
"La música es siempre la misma maravilla para mí. Eso no puede cambiar. La música está por encima de cualquier contingencia. ¿Usted sabe que yo tengo 85 años? No habría llegado a tan viejo sin la música. Es el regalo, el don de Dios. 
A la música le debo la vida, mi salud. Yo escucho música todo el tiempo, aun sin oiría. Es la armonía de la naturaleza, es la armonía del Universo, es la armonía de Dios. Hasta en el ruido que se produce al partir una piedra -allí en Comanche, las canteras de la familia- escucho música. No habría podido vivir ahora sin ella…”

Ninguno de nosotros Don Flavio, ninguno de nosotros.